21/7/16

Los jóvenes de la JMJ, misioneros de la misericordia

Del 26 al 31 de julio tendrá lugar la Jornada Mundial de la Juventud 2016 en Cracovia, Polonia.


La #Krakov2016 comienza la semana que viene. Miles de jóvenes españoles ya están en camino para encontrarse con el Papa Francisco y lo están contando en redes sociales con #JMJCracovia2016


La Jornada Mundial de la Juventud 2016 lleva por lema: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia” cientos de miles de jóvenes de todo el mundo, entre ellos más de 30.000 españoles, se reúnen en Cracovia en torno al Papa Francisco para ser "misioneros de la misericordia".

El Papa ha señalado muchas veces el estrecho vínculo que hay entre la misericordia y la misión del cristiano y de la Iglesia. En el Mensaje de Francisco para la preparación de esta nueva edición de la JMJ en su conclusión dirige a los jóvenes este deseo: “Lleven la llama del amor misericordioso de Cristo –del que habló San Juan Pablo II– a los ambientes de su vida cotidiana y hasta los confines de la tierra. En esta misión, yo les acompaño con mis mejores deseos y mi oración”. En este contexto del jubileo, el mensaje del papa Francisco para la próxima Jornada mundial de las misiones sigue profundizando en la relación entre la misión de la Iglesia y la misericordia; de hecho, el mensaje lleva como título “Iglesia misionera, testigo de misericordia”.

A la JMJ acudirán muchos jóvenes deseosos del encuentro con Cristo y con los demás jóvenes; a todos ellos les une las ganas de hacer realidad la misericordia de Dios en sus vidas y en sus ambientes para hacer un mundo más humano. También otros muchos jóvenes han salido de sus ocupaciones cotidianas para dedicar sus vacaciones a conocer mejor y ayudar a los misioneros y misioneras en una experiencia misionera de #VeranoMisión. La Iglesia tiene puesta su confianza en todos estos jóvenes cristianos que con ilusión y alegría se comprometen a vivir el evangelio de Jesús y, en particular, la bienaventuranza de la misericordia: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán la misericordia” (Mateo 5,7). Ellos son la esperanza para un mundo desgarrado por los enfrentamientos y la violencia, la falta de justicia y de comprensión, la insolidaridad y el odio. Estas heridas sólo las puede curar el bálsamo de la misericordia, según el deseo del papa Francisco: “¡Cómo deseo que los años por venir estén impregnados de misericordia para poder ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios! A todos, creyentes y lejanos, pueda llegar el bálsamo de la misericordia como signo del Reino de Dios que está ya presente en medio de nosotros” (Misericordiae vultus, 5).

Nos unimos a todos estos jóvenes con la oración oficial de la JMJ:
“Dios, Padre misericordioso,
que has revelado tu amor en tu Hijo Jesucristo,
y lo has derramado sobre nosotros en el Espíritu Santo, Consolador,
te encomendamos hoy el destino del mundo y de todo hombre”.
Te encomendamos en modo particular
los jóvenes de toda lengua, pueblo y nación.
Guíales y protégeles en los complejos caminos de hoy
y dales la gracia de poder cosechar abundantes frutos
de la experiencia de la Jornada Mundial de la Juventud en Cracovia.
Padre celestial,
haznos testigos de tu misericordia.
Enséñanos a llevar la fe a los que dudan,
la esperanza a los desanimados,
el amor a los indiferentes,
el perdón a quien ha obrado el mal y la alegría a los infelices.
Haz que la chispa del amor misericordioso,
que has encendido dentro de nosotros
se convierta en un fuego que transforma los corazones
y renueva la faz de la tierra.
María, Madre de Misericordia, ruega por nosotros.
San Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Santa Sor Faustina, ruega por nosotros.

18/7/16

Los misioneros: diálogo interreligioso en el terreno

En la Semana de Misionología los misioneros se han convertido en auténticos reporteros de la  interculturalidad de la Iglesia. Con sus testimonios explicaron cómo hacen carne el diálogo interreligioso.



Desde la Amazonía brasileña, donde convive con 23 pueblos indígenas diferentes que hablan 18 lenguas, el misionero Luis Miguel Modino presentó el diálogo interreligioso como ‘inculturación’. Explicó que es muy fácil sintonizar con los valores de los nativos: la importancia de los ancianos, el amor a la madre naturaleza, etc. Modino afirmó que el universo indígena es excepcional para hablar del Dios de los cristianos, ya que de hecho, muchos de sus relatos míticos tienen mucho que ver con los judeocristianos. “Los obispos locales, indígenas, nos insisten mucho en que debemos dialogar con el mundo indígena y lo que ha formado parte de él”, explicó. “Los catequistas deben aprender la lengua indígena para relacionarse con ellos en su propia lengua. Esta es la única manera de superar prejuicios y atavismos de desconfianza.”


Luis Miguel Avilés con su testimonio misionero presentó la situación en Tailandia, donde el cristianismo dialoga con el budismo. “Para mí la mejor expresión del diálogo es ‘vaciar mi propia taza de té y dejarla llenar por un sabor nuevo y distinto” explicó este misionero, quien afirmó que ha encontrado en la meditación una forma de encuentro con Dios. Después de sus años de experiencia, explicó que el diálogo sólo es posible cuando se abre el corazón a lo diferente, y afirmó que había conocido a monjes budistas que conocían perfectamente la figura de Jesucristo. “Marché a oriente y llevo oriente en mi corazón. Me ha hecho purificar mi fe cristiana, no digo ‘corregir’ mi fe, sino escuchar y entender que el Espíritu sopla donde quiere y a dónde quiere’.



13/7/16

Intención Misionera del Papa

"Que la Iglesia de América Latina y el Caribe, a través de la misión continental, anuncie con ímpetu y entusiasmo renovado el Evangelio". Es la intención misionera que propone el Papa Francisco para este mes de julio.





En la misa de canonización del beato Junípero Serra, en Washington, el Papa Francisco en su homilía recordaba a este ejemplo de misionero, lleno de ese ímpetu y entusiasmo por el Evangelio:

“Hoy estamos aquí, podemos estar aquí, porque hubo muchos que se animaron a responder esta llamada, muchos que creyeron que «la vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad» (Documento de Aparecida, 360). Somos hijos de la audacia misionera de tantos que prefirieron no encerrarse «en las estructuras que nos dan una falsa contención… en las costumbres donde nos sentimos tranquilos, mientras afuera hay una multitud hambrienta» (Evangelii gaudium, 49). Somos deudores de una tradición, de una cadena de testigos que han hecho posible que la Buena Nueva del Evangelio siga siendo generación tras generación Nueva y Buena.

Y hoy recordamos a uno de esos testigos que supo testimoniar en estas tierras la alegría del Evangelio, Fray Junípero Serra. Supo vivir lo que es «la Iglesia en salida», esta Iglesia que sabe salir e ir por los caminos, para compartir la ternura reconciliadora de Dios. Supo dejar su tierra, sus costumbres, se animó a abrir caminos, supo salir al encuentro de tantos aprendiendo a respetar sus costumbres y peculiaridades. Aprendió a gestar y a acompañar la vida de Dios en los rostros de los que iba encontrando haciéndolos sus hermanos. Junípero buscó defender la dignidad de la comunidad nativa, protegiéndola de cuantos la habían abusado. Abusos que hoy nos siguen provocando desagrado, especialmente por el dolor que causan en la vida de tantos.

Tuvo un lema que inspiró sus pasos y plasmó su vida: supo decir, pero sobre todo supo vivir diciendo: «siempre adelante». Esta fue la forma que Junípero encontró para vivir la alegría del Evangelio, para que no se le anestesiara el corazón. Fue siempre adelante, porque el Señor espera; siempre adelante, porque el hermano espera; siempre adelante, por todo lo que aún le quedaba por vivir; fue siempre adelante. Que, como él ayer, hoy nosotros podamos decir: «siempre adelante»”.


OMPress Julio 2016

11/7/16

Por tu palabra, echaremos las redes

Curso de evangelización misionera 2016-17 de la Cátedra de Misionología de la Universidad San Dámaso




Una “Iglesia en salida” es una Iglesia que se atreve a dejar lo conocido para arriesgarse a echar las redes donde aparentemente no vale la pena el esfuerzo; es una Iglesia que como Pedro se fía del Señor y dice “por tu palabra echaremos las redes”. La reflexión del papa Francisco es: “¡Atención! No dice: con mis fuerzas, con mis cálculos, con mi experiencia de experto pescador, sino “por tu palabra”, por la palabra de Jesús” (Discurso a los jóvenes en Cagliari, 22-IX-2013). Es de esa manera que se consigue lo que es imposible al esfuerzo humano: “Y el resultado es una pesca increíble, las redes se llenaron, en tal medida que casi se rompieron” (ibíd.).

La Cátedra de Misionología de la Universidad Eclesiástica San Dámaso ofrece el Curso de evangelización misionera de nuevo para el año académico 2016-17 precisamente con el objetivo de seguir fomentando la formación necesaria para ser capaces de “echar las redes”. Está organizado por la Dirección Nacional de las Obras Misionales Pontificias junto con la Delegación de Madrid de Manos Unidas. Sus destinatarios preferentes son miembros de la Delegación diocesana de Misiones y Manos unidas, las personas integradas en la pastoral misionera y, en general, agentes de pastoral, así como jóvenes y adultos con deseos de participar en una experiencia misionera y solidaria.

El Curso tiene lugar en un ciclo bianual. En el ciclo de este año se abordarán las siguientes materias: La Misión del Evangelio (D. Juan Carlos Carvajal Blanco), Teología de la misión (d. Ángel Castaño Félix), La misión como servicio de la caridad (D. Jaime Ballesteros Molero), La misión como anuncio salvífico del Evangelio (D. Miguel Ángel Medina Escudero), La misión como celebración del misterio de la fe (D. Manuel González López-Corps), La misión como promoción de la fraternidad que nace de la fe (D. Jaime López Peñalba), La vocación misionera (Dña. Mª Jesús Hernando García).

El curso comenzará el 4 de octubre de 2016 y el horario de clases es los miércoles de 18,15 a 20,50 en tres sesiones de 45 minutos.

Para formalizar la matrícula hay que ponerse en contacto con la Secretaría de alumnos de la Universidad Eclesiástica San Dámaso del 18 al 29 de julio y del 26 de agosto al 27 de septiembre; secretaria.alumnos@sandamaso.es; c/ Jerte 10, 28005 – Madrid; teléfono: 91 364 40 10.

El plazo de inscripción para nuevos alumnos es del 15 de junio al 29 de julio y del 26 al 31 de agosto.

8/7/16

Entrevista a Monseñor Fidel Herráez

“Desde un Dios que es Amor, el diálogo tiene que ser posible” Monseñor Fidel Herráez, arzobispo de Burgos al finalizar la Semana de Misionología


Arzobispo de Burgos en la 69 Semana de Misionología



Al finalizar la 69 Semana Española de Misionología, monseñor Fidel Herráez, arzobispo de Burgos –ciudad donde tiene su sede la Facultad de Teología del Norte de España, anfitriona de la Semana- analiza lo que este evento anual significa para la Iglesia española y para el rebaño que pastorea. En sus palabras, muestra la importancia de la misión y del diálogo, así como de los misioneros, principales artífices de esta realidad tan inherente a la vida de la Iglesia.


¿Qué significa la Semana de Misionología para la Iglesia Española y más concretamente para la Archidiócesis de Burgos?
La Semana de Misionología tuvo su origen aquí en Burgos y efectivamente hemos hecho ya 69 sesiones. Dentro de todas las diócesis españolas, Burgos es la que ha tenido las condiciones más adecuadas no sólo para iniciarlas, sino para luego proseguirlas. Es una diócesis donde el espíritu misionero, la realidad y la concreción misionera han estado siempre muy presentes. De aquí, de esta diócesis, ha habido y sigue habiendo miles de misioneros y misioneras por toda la Iglesia.
Aquí han nacido muchas realidades misioneras, y no hablo sólo del IEME (Instituto Español de Misiones Extranjeras), sino de tantas otras. Efectivamente, la diócesis de Burgos es un ámbito donde en ese pasado al que aludo y en el presente sigue siendo un lugar muy adecuado para esta Semana de Misionología.
Por ejemplo, en el momento presente de esta diócesis hay 730 misioneros: sacerdotes, religiosos y religiosas y seglares, un buen número de seglares misioneros. Es significativo que en este año 2016 siga habiendo este número de misioneros, que viendo lo que es el conjunto de la Iglesia no es grande, pero sí que es altamente significativo. Por supuesto, desearía que fuese así en toda la Iglesia en general y en la Iglesia Española de un modo concreto. Ojalá que en todas las diócesis pudiese haber esta apertura misionera. Aunque el número no es tan alto como en épocas anteriores, el hecho de que haya 730 misioneros sí es significativo. Burgos sigue siendo una diócesis fuertemente misionera.


Como usted ha señalado, Burgos siempre ha sido una tierra de muchos y grandes misioneros, ¿qué significa, cómo repercute eso en la vida cotidiana de la diócesis?
Repercute mucho, forma parte del vivir de esta Iglesia diocesana. Yo me he dado cuenta de que he llegado a una Iglesia que lleva un recorrido larguísimo, de siglos, gracias a Dios y gracias a quienes han estado caminando antes y a quienes me ha precedido en el servicio pastoral a esta Iglesia. Efectivamente, la misión forma parte de la estructura de la vida diocesana. No es un añadido, sino que la dimensión misionera es una realidad más en parroquias, diversas comunidades religiosas, en los sacerdotes, y por supuesto en la misma educación de los seminaristas. En definitiva, en lo que es la vida del día a día de la diócesis la misión es una realidad más. Pero no añadida, insisto, sino que forma parte normal por un lado y esencial por otro del caminar cristiano.


La semana ha tenido como tema el diálogo interreligioso, ¿es necesario partir de ese diálogo como paso previo para llevar a cabo la misión evangelizadora?
Siempre, por supuesto, todos los hijos de Dios -y todos somos hijos de Dios-, necesitamos abrirnos con sencillez, verdad y realismo a quien nos ha dado la vida, a quien nos la mantiene y a quien va a ser nuestra plenitud de vida al final. Yo creo que las concreciones que eso ha tenido a lo largo de la historia, y que sigue teniendo en religiones diversas, no siempre han sido constructivas. En cuanto a todo lo que ha habido de positivo, bendito sea Dios y enhorabuena a quienes lo han hecho posible. Pero en cuanto a todo lo que no ha sido constructivo en el pasado, ojalá aprendamos de esas lecciones, sin que nos sigamos lamentando unos y otros.
En el presente, pienso que tenemos que ser lo suficientemente sensatos. Con la sensatez de hijos de Dios, todos aquellos que vamos caminando por este mundo hacia ese encuentro definitivo con Dios; lo debemos hacer respetándonos, queriéndonos, ayudándonos. Dentro de las concreciones de cada uno, sabiendo, también nosotros los católicos, que Dios ha tenido este regalo inmenso de hacérsenos presente en Jesucristo. Desde esta amplitud de amor a Jesucristo, podemos vivir tan unidos a todos que sea verdad el que todos vamos formando este Pueblo de Dios en camino.


En una sociedad como la española, cada vez más multicultural y, en consecuencia, multirreligiosa, ¿cómo llevar a cabo ese diálogo? ¿Es posible dialogar con todos?
El intento y el esfuerzo tiene que ser el de dialogar con todos… Otra cosa es que eso se logre. Es importante que se quiten prejuicios, que se quiten posiciones tan sumamente de oposición que impidan ese diálogo. Yo sí creo que el diálogo es posible. Es posible cuando nos abrimos desde lo que somos los seres humanos, lo que somos los hijos de Dios, lo que es fundamentalmente el amor, que es la realidad primordial para todo ser humano. Nosotros, efectivamente, sabemos desde la revelación judeo-cristiana, y sobretodo desde la revelación directamente de Jesucristo, que Dios es Amor. Desde ahí, necesariamente, tiene que ser posible el diálogo en realidades suficientemente importantes como para caminar ayudándonos y no oponiéndonos, y mucho menos enfrentándonos.


La misión es un elemento constitutivo del cristianismo y también de la Iglesia católica. El Vaticano II, todos los Papas postconciliares y hoy el Papa Francisco, insisten en fomentar la misión, ¿cómo se traduce eso en la Iglesia española y en la Archidiócesis de Burgos?
Que la misión es esencial a la Iglesia es evidente. Ya el mismo Jesús, en las últimas indicaciones que nos da ya resucitado, además de todo lo que había sido su caminar anterior, nos dice claramente: id y proclamad la Buena Noticia a todas las gentes, anunciándoles en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, cuánto Dios os ama. Entonces, evidentemente, la misión forma parte de la estructura de la Iglesia, pero no porque lo añadamos, sino que es constitutiva del mandato del Señor.
¿Cómo concretar eso? En la Iglesia española, en cada una de las diócesis y aquí en esta diócesis de Burgos, tendremos que ver cómo concretar del modo más adecuado lo que forma parte de la vida eclesial, no poniendo la misión entre las demás realidades, sino como una de esas dimensiones fundamentales que tenemos que vivir en lo que es el seguimiento diario de Jesucristo, su anuncio a todos y la vivencia también de comunidad verdaderamente cristiana, comunidad unida en el espíritu de Jesucristo y de todos nosotros.



Luis Miguel Modino
Misionero de la OCSHA en Brasil

El diálogo interreligioso entre las religiones

Islam, judaísmo, budismo e hinduismo, todas las principales religiones han tenido su lugar en la 69 Semana de Misionología





En la jornada de clausura de la Semana de Misionología 2016 celebrada en Burgos se puso de manifiesto la urgencia del diálogo interreligioso: En esta semana hemos visto las dificultades de este diálogo, que no es una tarea fácil, pero sí urgente" afirmaba monseñor Rodríguez Plaza, Arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones en la conferencia de clausura.

Durante toda esta semana se ha tratado el tema de la "Misión y el Diálogo Interreligioso", con ponencias de expertos en las principales religiones que han abordado el tema del diálogo interreligioso con estas religiones y también con mesas redondas de experiencias de misioneros que viven en primera persona el diálogo interreligioso.

El diálogo interreligioso está de “rabiosa actualidad” afirmaba monseñor Ayuso, secretario del Pontificio Consejo para el diálogo interreligioso en la conferencia inaugural de la Semana de Misionología 2016, Ayuso defendió que la Iglesia quiere tender puentes –no muros- entre las religiones, y ha subrayado el papel esencial de los misioneros como agentes de este diálogo. Leer más sobre esta ponencia

Soha Abboud, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, abordó el diálogo entre el cristianismo y el islam, y explicó que la violencia no es una parte constitutiva del islam, sino que es fruto de la interpretación del Corán y apuntó que existen varios motivos para la esperanza en el diálogo con el islam. Leer más sobre esta ponencia

Verónica Nehama, profesora  de literatura y escritora, se ha encargado de explicar la relación existente entre el cristianismo y el judaísmo, especialmente a partir de la Declaración Nostra Aetate del Concilio Vaticano II, cuando la Iglesia Católica reconoció en el judaísmo sus raíces, y cambió de actitud hacia él.

Sobre el hinduismo y el budismo, José Kumblolickal ha afirmado que la mejor forma de diálogo con el budismo y el hinduismo es la caridad. Indio de nacimiento, y misionero de San Francisco de Sales en su país natal, ha convivido desde pequeño con ambas tradiciones. “Los misioneros trabajamos con los intocables. La Iglesia construye hospitales, escuelas, y todos tienen acceso a ellas. Este es el principal motor del cambio”, ha explicado.

Los misioneros y su experiencia en el diálogo interreligioso se han mostrado como reporteros de la interculturalidad de la Iglesia. Con sus testimonios Luis Miguel Modino, misionero en Brasil, y Luis Miguel Avilés misionero en Tailandia, explicaron cómo hacen carne el diálogo interreligioso. 

Para concluir monseñor Rodríguez Plaza, arzobispo de Toledo y presidente de la Comisión Episcopal de Misiones, recordó que la fe no es fruto del proselitismo, sino que nace de un diálogo con amor con todos los hombres, con independencia de su credo religioso. Y exhortó a los cristianos a no "devolver mal por mal, y así frenar la espiral de la violencia".

7/7/16

Diálogo entre cristianos y musulmanes

Soha Abboud defiende, en la 69 Semana de Misionología, que hay motivos de esperanza para el diálogo entre musulmanes y cristianos






Soha Abboud, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, abordó el diálogo entre el cristianismo y el islam, y ha defendido que la violencia no es una parte constitutiva del islam, sino que es fruto de la interpretación del Corán por parte de algunos círculos minoritarios que pretenden imponer una visión unilateral de la religión.

La profesora ha defendido que no se puede entender la postura actual de diálogo desde el islam y con el islam si no hay un conocimiento de la historia. Según ha explicado, desde las cruzadas hay una facción del islam que ve a Occidente como una amenaza de conquista, tanto bélica como cultural. Por ello,  algunos intelectuales salafistas llaman a seguir el Corán al pie de la letra en los textos más bélicos. Abboud ha afirmado que tan sólo el 1,5% del libro sagrado habla de violencia y, sin embargo, son estos textos los utilizados como justificantes de las posturas más radicales. La profesora ha explicado el verdadero sentido de la yihad en el Corán, que hace referencia al mandato que cada creyente tiene de hacer un esfuerzo para islamizarse más, es decir, para ser más profundo y auténtico. “El problema es cuando esta yihad se interpreta literalmente como ‘prepararse para la amenaza-ataque de occidente”.


Sin embargo, Soha Abboud ha apuntado a varios motivos para la esperanza en el diálogo con el islam. Por un lado, ha defendido que existen otros mensajes en el Corán –de hecho son mayoría- que hablan de respeto. Por otro lado, ha destacado los encuentros de los líderes islámicos con el Papa, como el del Iman al Azhar Amad al Tayyid, que muestran que existe otra cara del islam. Por último, Abboud ha animado a ampliar la formación y el conocimiento mutuo para fomentar el diálogo.


6/7/16

Que no falten corazones generosos

El Papa Francisco lanza una invitación a la misión: "Los misioneros siempre anuncian un mensaje de salvación a todos; oremos al Señor para que no falten en la Iglesia corazones generosos, que trabajen para llevar a todos el Amor".




El Papa Francisco durante el ángelus del domingo 3 de julio hizo referencia a la frase del Evangelio, de rogar al Señor de la mies, que envíe más operarios a su mies:  “Los ‘operarios’ de los que habla Jesús”, explicaba el Papa, “son los misioneros del Reino de Dios, que Él mismo llamaba y enviaba, ‘de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir Él’. Su tarea es anunciar un mensaje de salvación dirigido a todos. Los misioneros siempre anuncian un mensaje de salvación a todos; no sólo los misioneros que van lejos, también nosotros, misioneros cristianos que decimos la buena palabra de salvación. Este es el don que nos da Jesús con el Espíritu Santo. Este anuncio es decir: ‘El Reino de Dios ha llegado a vosotros’, porque Jesús nos ha “acercado” a nosotros a Dios, Dios se ha hecho uno de nosotros; en Jesús, Dios reina en medio de nosotros, su amor misericordioso vence el pecado y la miseria humana”.

El Papa Francisco señalaba que es la Buena Noticia del mensaje de esperanza y consolación la que los discípulos misioneros tienen que llevar. Y todo ello a pesar de “la realidad difícil y, en ocasiones, hostil” que les espera. A pesar de las dificultades, a las que hace referencia el mismo Jesús, la misión del cristiano es una misión “estupenda, es una misión destinada a todos, es una misión de servicio, que no excluye a nadie; requiere mucha generosidad y, sobre todo, la mirada y el corazón dirigidos a lo alto, para invocar la ayuda del Señor. Hay mucha necesidad de cristianos que den testimonio con alegría del Evangelio en la vida de cada día. Los discípulos, enviados por Jesús, ‘volvieron con alegría’. Cuando nosotros hacemos esto, el corazón se llena de alegría. Y esta expresión me hace pensar en cuánto se alegra la Iglesia, cuanto se llena de alegría cuando sus hijos reciben la Buena Noticia gracias a la dedicación de tantos hombres y mujeres, misioneros, que cotidianamente anuncian el Evangelio: sacerdotes – esos bravos párrocos que todos conocemos- religiosas, consagradas, misioneras y misioneros… y me pregunto – escuchad la pregunta-: ¿cuántos de vosotros jóvenes que estáis hoy presentes hoy en la plaza, sienten la llamada del Señor a seguirlo? ¡No tengáis miedo! Sed valientes y llevad a los demás esta llama del celo apostólico que nos ha sido dada por estos discípulos ejemplares”.

Y terminaba el Papa Francisco:Oremos al Señor, por intercesión de la Virgen María, para que no falten jamás en la Iglesia corazones generosos, que trabajen para llevar a todos el amor y la ternura del Padre celestial”.

OMPress, Julio 2016
Julio: "Que la Iglesia de América y el Caribe, a través de la misión continental, anuncie con ímpetu y entusiasmo renovado el Evangelio"
Misión ¿aquí o allá? La misión ad gentes es expresión de una Iglesia forjada por el Evangelio de la esperanza

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