12/2/16

Los misioneros españoles, junto al Papa en México

El Papa Francisco comienza hoy su primera visita a Méjico allí le esperan esperanzados los 480 misioneros españoles


Viaje del Papa Francisco a Méjico

Este viaje del Papa Francisco a México, que se prolongará hasta el 17 de febrero, está estructurado en varias etapas, que recorrerán de sur a norte el país. En todas ellas estarán presentes misioneros españoles, que explican de primera mano cómo se está preparando la gente a esta primera visita del Papa Francisco, la séptima de un Pontífice.

12-14 febrero: Ciudad de México
Nuria Ostos, misionera de Regnum Christi, estará en la nunciatura, para acoger al Papa. Las niñas de su colegio cantarán ante el Santo Padre. Al día siguiente, Pablo Roger Codinach, también de Regnum Christi, irá a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe. “El ambiente en general es de mucha ilusión y de gran fe. Para los mejicanos la figura del Papa no es solamente una imagen, sino la de la un verdadero padre que se preocupa por ellos”, explica. 

15 febrero: Chiapas
El Papa se encontrará con la comunidad indígena de Chiapas. Sor María Abad, hija de la Caridad, explica que una de sus hermanas es la intérprete oficial de la lengua Tzeltal al español en este encuentro. Ella es indígena y trabaja en la pastoral diocesana  “Yo creo que su visita servirá para fortalecer la fe en Jesucristo, especialmente en la visita a Chiapas con los indígenas. Son pueblos muy sencillos y sufridos al mismo tiempo religioso y con una fe expresada con ritmos, danzas, flores, incienso que hace de sus ceremonias, tan profundas, y significativas para la vida”. Con gran emoción, el salesiano Isidro Fábregas Sala lo verá por televisión, ya que no podrá viajar. Este misionero trabaja en un internado para niños indígenas y mestizos, de las etnias chinanteca, zapoteca y mixe.

Ese mismo día, el Papa visitará la catedral de San Cristóbal de las Casas. La colecta de la Eucaristía que se celebre allí irá destinada, entre otros proyectos, al albergue para migrantes solicitantes de refugio, en la parroquia  de Frontera Comalpa. Allí trabaja el misionero jesuita José Luis Miranda, quien explica que ofrecen asilo a los migrantes guatemaltecos que piden ayuda, y tienen asimismo un comedor. “No nos va a ajustar la colecta para la construcción, pero algo será. Es que en el barrio donde está el terreno la gente no tiene agua potable, y aunque podríamos hacer un pozo para el nuevo albergue vemos que es mejor hacer un proyecto de agua para toda la colonia “, explica.

Ya por la tarde, el Papa se encontrará con las familias en el estadio “Víctor Manuel Reyna”, en Tuxla Gutiérrez. Hasta allí se desplazará el legionario de Cristo Javier Molina Gonzáez-Barba, junto con 200 personas de su parroquia.En cuanto me enteré de que el Papa iría a Chiapas, organicé anticipadamente una peregrinación para verlo en el encuentro con las familias, a unos 550 kms de distancia. Por Whatsapp, en menos de 24 horas ya teníamos 136 personas anotadas”, explica. Después de mucho problema para conseguir los boletos, finalmente podrán asistir, tal como tenían planeado.


16 febrero: Morelia
El Santo Padre se reunirá en la ciudad de Morelia con sacerdotes religiosos, religiosas, consagrados y seminaristas. A esta Eucaristía asistirán al menos cinco misioneros españoles “Sí que la visita del Papa está provocando mucha expectativa. Yo, personalmente estoy entusiasmada”, explica María Jesús del Riego, hermana del Amor de Dios en Michoacán, una de las afortunadas. Alberto Azcona, misionero escolapio en Apizaco, también presenciará el acto, y tiene planeado acercarse al encuentro de jóvenes que habrá por la tarde con los alumnos de su colegio, aunque aún no lo tiene seguro.


17 febrero: Ciudad Juárez
La última etapa del Papa tendrá lugar en Ciudad Juárez. Allí le esperará José Ramón Gómez, legionario de Cristo. Trabaja en el campo de la movilidad humana (migrantes, marineros y turismo) y en la pastoral del mar. “Desafortunadamente, aquí en México y especialmente en Ciudad Juárez, existe la violencia. También por ser zona fronteriza, pasan los inmigrantes buscando una mejor calidad de vida”, explica. Al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, la diócesis de El Paso ha organizado la iniciativa “Two nations, one faith”, en la que cientos de ciudadanos se reunirán en un estadio para vivir en directo la visita del Papa a sus vecinos, ya que muchos de ellos no pueden pasar la frontera de nuevo a Méjico para poderle ver en directo.



Desde Obras Misionales Pontificias deseamos y rezamos para que este viaje sea un impulso para la fe y al misión de Méjico, cuna de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina.


11/2/16

XXIV Jornada Mundial del Enfermo

En la Jornada Mundial del Enfermo recordamos a los Enfermos Misioneros que ofrecen su dolor por los misioneros


Los enfermos misioneros también ayudan a los misioneros con su oración


Desde hace más de 70 años Obras Misionales Pontificias España acoge la Unión de Enfermos Misioneros. Todas las personas que padecen alguna enfermedad o invalidez crónica pueden ofrecer diariamente su dolor para la santificación de los misioneros, el aumento de las vocaciones misioneras y la extensión del evangelio a toda la tierra. Representa este espíritu el beato “Lolo”, enfermo que ofreció su dolor por la promoción de la Evangelización.

Ser enferma misionera consiste en ofrecer los dolores y enfermedades por la misión universal, y pedir por los misioneros. Da sentido al sufrimiento: ya que tienes que sufrir, pues lo ofreces”, explica María Luisa Codina. Esta mujer vive desde 1953 esta forma peculiar de misión y se encarga de visitar a una veintena de personas en Valdetorres de Jarama (Madrid) que, como ella, viven en el silencio el dolor ofrecido por las misiones. “El ofrecimiento tiene mucho valor, porque lo que tú padeces, que muchas veces parece sin importancia y te fastidia, para otras personas vale mucho, al igual que la pasión de Cristo”.

“Vosotros regáis continuamente la Iglesia con vuestra vida, con vuestros sufrimientos, con vuestra paciencia”, les dijo el Papa Francisco a los enfermos de la parroquia romana de San José en el Aurelio, cuando les visitó el 14 de diciembre del año pasado. “La Iglesia sin los enfermos no podría seguir adelante. Vosotros sois la fuerza en la Iglesia, vosotros sois la verdadera fuerza”.
En el mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo de este año 2016 el Papa Francisco invita a los enfermos a "confiar en Jesús misericordioso como María". "También nosotros, sanos o enfermos, podemos ofrecer nuestros cansancios y sufrimientos como el agua que llenó las tinajas en las bodas de Caná y fue transformada en el mejor vino". Puede leerse el mensaje completo: 
Leer Mensaje par ala XXIV Jornada Mundial del Enfermo

Alguno de estos enfermos misioneros están camino a los altares. Destaca la figura de Manuel Lozano Garrido, más conocido como el beato “Lolo”. Joven de Acción Católica, periodista  y escritor, estuvo en silla de ruedas durante 28 años, y ciego durante sus últimos 9 años. Este jienense de Linares, beatificado en 2010, colaboró activamente en las publicaciones de OMP, mostrando en sus artículos el espíritu del enfermo misionero. “Cada lecho de dolor de un sanatorio o de un hogar, cada sillón de ruedas tienen sobre la cabecera el espaldarazo de un crucifijo misionero”, escribía el beato.


Tríptico de Enfermos Misioneros


Para acompañar a los enfermos misioneros, Obras Misionales Pontificias edita cada dos meses un tríptico  Enfermos Misioneros para meditar la Palabra de Dios, escuchar la voz del Papa y contemplar el testimonio de los misioneros. Se imprimen 70.000 trípticos que cada delegación de misiones adapta a su propia realidad diocesana. “El Tríptico de Enfermos es sólo la punta del iceberg, la plasmación bimensual en papel de lo que es la Unión de Enfermos Misioneros, una realidad que busca ofrecer oraciones y sacrificios por los misioneros”, afirma Justo Amado, coordinador de Enfermos Misioneros. “Está muy en la línea de lo que San Pablo recibía de las ‘primeras iglesias’ y que él agradecía en sus cartas”. 

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10/2/16

Misericordia quiero y no sacrificios

“La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia” Francisco Mensaje para Cuaresma



“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13), así ha titulado el papa Francisco el mensaje para la cuaresma de este año jubilar de la misericordia. En él pone de manifiesto que “la misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio”. El Papa expone con claridad la necesidad de experimentar primero la misericordia para poder anunciar la misericordia. Es, pues, un mensaje de contenido esencialmente misionero.

La imagen a la que el Santo Padre recurre para evidenciarlo es la de la Virgen María; ella es “icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada”. En efecto resalta el Papa como María canta con alegría el hecho de ser misericordiosamente elegida por Dios para ser la Madre de su Hijo. Después recorre brevemente la historia de la salvación, para poner de manifiesto el misterio de la misericordia divina que culmina en el Hijo hecho hombre, “Misericordia encarnada”. Por eso recuerda que el núcleo central del anuncio de la Iglesia la constituye la misericordia de Dios manifestada en Jesús. Esta experiencia es fecunda en el corazón del cristiano: “La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia”.

En la bula de convocatoria del jubileo anunció su deseo que ”la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios” (n. 17). Por este motivo el mensaje cobra un relieve peculiar. El papa Francisco expresa en el mensaje que “la Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia”.

El Papa apremia: “No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión”. La Cuaresma de este Año de la misericordia es una oportunidad única de renovación para la Iglesia, para cada uno y para cada comunidad eclesial. El convencimiento del Papa es que la escucha atenta del evangelio de la misericordia y la práctica de las obras de misericordia, junto la experiencia de la misericordia recibida en el sacramento de la reconciliación (por eso enviará a los “misioneros de la misericordia”) purificarán a la Iglesia y la harán más capaz de anunciar la misericordia de Dios al mundo. Para el Papa “el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal”; por eso ve abierta la posibilidad de la conversión para todos; basta abrirse “a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón”.

El diccionario de la RAE da la siguiente definición de misericordia: “Virtud que inclina el ánimo (“cor”) a compadecerse (“misereor”) de los sufrimientos y miserias (“miser”) ajenos”. Incluye en sí un doble movimiento: el de apiadarse con el corazón y el de acercar el corazón al desdichado. La misericordia divina es la que cambia nuestro corazón para ser “misericordiosos como el Padre lo es” y así inclinarnos hacia todo aquel que padece en su cuerpo o en su espíritu, para compartir su dolor y aliviar su sufrimiento.

Todo esto es la Cuaresma, especialmente la de este año jubilar; pero qué duda cabe que es el compendio de la misión de la Iglesia. La Iglesia es Madre, según la imagen y el anticipo que hay en María Virgen. María -así concluye el Papa su mensaje- “frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf. Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38)”; del mismo modo la misión de la Iglesia es confesar de palabra y obra las maravillas de la misericordia de Dios, inclinando su corazón hacia toda miseria humana -presencia sufriente de la carne de Cristo- para aliviar su sufrimiento.

Juan Martínez

Obras Misionales Pontificias

9/2/16

OMP: Jornadas de Formación 2016

"Pontificia Unión Misional" bajo este lema se celebrarán las XIII Jornadas para empleados y voluntarios de las Obras Misionales Pontificias




Del 25 al 26 de febrero en  la Casa de Ejercicios San José, de El Escorial en Madrid, se celebrarán las XIII Jornadas de Formación para empleados y voluntarios de Obras Misionales Pontificias de España. Estas jornadas pretenden ser un lugar de encuentro para  profundizar en el conocimiento de la actividad misionera de la Iglesia, promover el intercambio de experiencias sobre la animación misionera de las distintas diócesis y asumir nuevos compromisos de cooperación con las OMP.

La Jornada de Formación de este año está dedica la Pontificia Unión Misional con el objetivo de profundizar en el carisma fundacional y en la actualidad de la Obra Pontificia Unión Misional en cuanto instrumento de formación misionera de los agentes de pastoral, compartir e intercambiar experiencias sobre la animación y formación misionera en las diócesis de España


Ponencias y mesas redondas

Las Jornadas tendrán una Conferencia Inaugural "Actualidad de la Pontificia Unión Misional" a cargo de Vito del Prete, misionólogo y director de Fides que servirá para hacer una reflexión sobre el origen, historia y actualidad de la Obra Pontificia Unión Misional. 

Mesas redondas:
"Vivir lo que conocemos y hacemos…" en la que intervendrán los misioneros Ramón Eguiluz, José Martín y Rosa Ortega, esta mesa moderará por Luis Miguel Avilés, abordará el tema del trabajo de las Delegaciones de misiones al servicio de la información, de la animación misionera, y de la cooperación misionera.
"Comunicar lo que sabemos" en la que intervendrán Jorge Marirrodriga, periodista de El País, Isabel Durán, periodista de 13TV y José Fernando Juan de IMisión y Entreparéntesis, moderados por María Solano analizarán el servicio de comunicación en y desde las delegaciones de misiones.  

Testimonios Misioneros: El viernes por la mañana se propone una mesa con testimonios de tres personas que afirman que su vida ha cambiado desde que tuvieron la oportunidad de recibir una formación misionera en ella intervendrán Lola Golmayo, Presidenta de la CALM, Pilar Abad, laica misionera, Aidé Godínez, religiosa misionera y José Mª Vecillas, sacerdote misionero. 

Destinatarios

Empleados y voluntarios de las OMP y de las Delegaciones diocesanas de Misiones.
Colaboradores en la animación y formación misionera de las diócesis.

Para descargar el programa

Mensaje del Papa para la Cuaresma

“Misericordia quiero y no sacrificio” (Mt 9,13). Las obras de misericordia en el camino jubilar - Cuaresma 2016

Foto de Aciprensa https://www.aciprensa.com


1. María, icono de una Iglesia que evangeliza porque es evangelizada
En la Bula de convocación del Jubileo invité a que «la Cuaresma de este Año Jubilar sea vivida con mayor intensidad, como momento fuerte para celebrar y experimentar la misericordia de Dios» (Misericordiae vultus, 17). Con la invitación a escuchar la Palabra de Dios y a participar en la iniciativa «24 horas para el Señor» quise hacer hincapié en la primacía de la escucha orante de la Palabra, especialmente de la palabra profética. La misericordia de Dios, en efecto, es un anuncio al mundo: pero cada cristiano está llamado a experimentar en primera persona ese anuncio. Por eso, en el tiempo de la Cuaresma enviaré a los Misioneros de la Misericordia, a fin de que sean para todos un signo concreto de la cercanía y del perdón de Dios.

María, después de haber acogido la Buena Noticia que le dirige el arcángel Gabriel, canta proféticamente en el Magnificat la misericordia con la que Dios la ha elegido. La Virgen de Nazaret, prometida con José, se convierte así en el icono perfecto de la Iglesia que evangeliza, porque fue y sigue siendo evangelizada por obra del Espíritu Santo, que hizo fecundo su vientre virginal. En la tradición profética, en su etimología, la misericordia está estrechamente vinculada, precisamente con las entrañas maternas (rahamim) y con una bondad generosa, fiel y compasiva (hesed) que se tiene en el seno de las relaciones conyugales y parentales.

2. La alianza de Dios con los hombres: una historia de misericordia
El misterio de la misericordia divina se revela a lo largo de la historia de la alianza entre Dios y su pueblo Israel. Dios, en efecto, se muestra siempre rico en misericordia, dispuesto a derramar en su pueblo, en cada circunstancia, una ternura y una compasión visceral, especialmente en los momentos más dramáticos, cuando la infidelidad rompe el vínculo del Pacto y es preciso ratificar la alianza de modo más estable en la justicia y la verdad. Aquí estamos frente a un auténtico drama de amor, en el cual Dios desempeña el papel de padre y de marido traicionado, mientras que Israel el de hijo/hija y el de esposa infiel. Son justamente las imágenes familiares —como en el caso de Oseas (cf. Os 1-2)— las que expresan hasta qué punto Dios desea unirse a su pueblo.

Este drama de amor alcanza su culmen en el Hijo hecho hombre. En él Dios derrama su ilimitada misericordia hasta tal punto que hace de él la «Misericordia encarnada» (Misericordiae vultus, 8). En efecto, como hombre, Jesús de Nazaret es hijo de Israel a todos los efectos. Y lo es hasta tal punto que encarna la escucha perfecta de Dios que el Shemà requiere a todo judío, y que todavía hoy es el corazón de la alianza de Dios con Israel: «Escucha, Israel: El Señor es nuestro Dios, el Señor es uno solo. Amarás, pues, al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas» (Dt 6,4-5). El Hijo de Dios es el Esposo que hace cualquier cosa por ganarse el amor de su Esposa, con quien está unido con un amor incondicional, que se hace visible en las nupcias eternas con ella.

Es éste el corazón del kerygma apostólico, en el cual la misericordia divina ocupa un lugar central y fundamental. Es «la belleza del amor salvífico de Dios manifestado en Jesucristo muerto y resucitado» (Exh. ap. Evangelii gaudium, 36), el primer anuncio que «siempre hay que volver a escuchar de diversas maneras y siempre hay que volver a anunciar de una forma o de otra a lo largo de la catequesis» (ibíd., 164). La Misericordia entonces «expresa el comportamiento de Dios hacia el pecador, ofreciéndole una ulterior posibilidad para examinarse, convertirse y creer» (Misericordiae vultus, 21), restableciendo de ese modo la relación con él. Y, en Jesús crucificado, Dios quiere alcanzar al pecador incluso en su lejanía más extrema, justamente allí donde se perdió y se alejó de Él. Y esto lo hace con la esperanza de poder así, finalmente, enternecer el corazón endurecido de su Esposa.

3. Las obras de misericordia
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia. Es siempre un milagro el que la misericordia divina se irradie en la vida de cada uno de nosotros, impulsándonos a amar al prójimo y animándonos a vivir lo que la tradición de la Iglesia llama las obras de misericordia corporales y espirituales. Ellas nos recuerdan que nuestra fe se traduce en gestos concretos y cotidianos, destinados a ayudar a nuestro prójimo en el cuerpo y en el espíritu, y sobre los que seremos juzgados: nutrirlo, visitarlo, consolarlo y educarlo. Por eso, expresé mi deseo de que «el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada ante el drama de la pobreza, y para entrar todavía más en el corazón del Evangelio, donde los pobres son los privilegiados de la misericordia divina» (ibíd., 15). En el pobre, en efecto, la carne de Cristo «se hace de nuevo visible como cuerpo martirizado, llagado, flagelado, desnutrido, en fuga... para que nosotros lo reconozcamos, lo toquemos y lo asistamos con cuidado» (ibíd.). Misterio inaudito y escandaloso la continuación en la historia del sufrimiento del Cordero Inocente, zarza ardiente de amor gratuito ante el cual, como Moisés, sólo podemos quitarnos las sandalias (cf. Ex 3,5); más aún cuando el pobre es el hermano o la hermana en Cristo que sufren a causa de su fe.

Ante este amor fuerte como la muerte (cf. Ct 8,6), el pobre más miserable es quien no acepta reconocerse como tal. Cree que es rico, pero en realidad es el más pobre de los pobres. Esto es así porque es esclavo del pecado, que lo empuja a utilizar la riqueza y el poder no para servir a Dios y a los demás, sino parar sofocar dentro de sí la íntima convicción de que tampoco él es más que un pobre mendigo. Y cuanto mayor es el poder y la riqueza a su disposición, tanto mayor puede llegar a ser este engañoso ofuscamiento. Llega hasta tal punto que ni siquiera ve al pobre Lázaro, que mendiga a la puerta de su casa (cf. Lc 16,20-21), y que es figura de Cristo que en los pobres mendiga nuestra conversión. Lázaro es la posibilidad de conversión que Dios nos ofrece y que quizá no vemos. Y este ofuscamiento va acompañado de un soberbio delirio de omnipotencia, en el cual resuena siniestramente el demoníaco «seréis como Dios» (Gn 3,5) que es la raíz de todo pecado. Ese delirio también puede asumir formas sociales y políticas, como han mostrado los totalitarismos del siglo XX, y como muestran hoy las ideologías del pensamiento único y de la tecnociencia, que pretenden hacer que Dios sea irrelevante y que el hombre se reduzca a una masa para utilizar. Y actualmente también pueden mostrarlo las estructuras de pecado vinculadas a un modelo falso de desarrollo, basado en la idolatría del dinero, como consecuencia del cual las personas y las sociedades más ricas se vuelven indiferentes al destino de los pobres, a quienes cierran sus puertas, negándose incluso a mirarlos.
La Cuaresma de este Año Jubilar, pues, es para todos un tiempo favorable para salir por fin de nuestra alienación existencial gracias a la escucha de la Palabra y a las obras de misericordia. Mediante las corporales tocamos la carne de Cristo en los hermanos y hermanas que necesitan ser nutridos, vestidos, alojados, visitados, mientras que las espirituales tocan más directamente nuestra condición de pecadores: aconsejar, enseñar, perdonar, amonestar, rezar. Por tanto, nunca hay que separar las obras corporales de las espirituales. Precisamente tocando en el mísero la carne de Jesús crucificado el pecador podrá recibir como don la conciencia de que él mismo es un pobre mendigo. A través de este camino también los «soberbios», los «poderosos» y los «ricos», de los que habla el Magnificat, tienen la posibilidad de darse cuenta de que son inmerecidamente amados por Cristo crucificado, muerto y resucitado por ellos. Sólo en este amor está la respuesta a la sed de felicidad y de amor infinitos que el hombre —engañándose— cree poder colmar con los ídolos del saber, del poder y del poseer. Sin embargo, siempre queda el peligro de que, a causa de un cerrarse cada vez más herméticamente a Cristo, que en el pobre sigue llamando a la puerta de su corazón, los soberbios, los ricos y los poderosos acaben por condenarse a sí mismos a caer en el eterno abismo de soledad que es el infierno. He aquí, pues, que resuenan de nuevo para ellos, al igual que para todos nosotros, las lacerantes palabras de Abrahán: «Tienen a Moisés y los Profetas; que los escuchen» (Lc 16,29). Esta escucha activa nos preparará del mejor modo posible para celebrar la victoria definitiva sobre el pecado y sobre la muerte del Esposo ya resucitado, que desea purificar a su Esposa prometida, a la espera de su venida.

No perdamos este tiempo de Cuaresma favorable para la conversión. Lo pedimos por la intercesión materna de la Virgen María, que fue la primera que, frente a la grandeza de la misericordia divina que recibió gratuitamente, confesó su propia pequeñez (cf.Lc 1,48), reconociéndose como la humilde esclava del Señor (cf. Lc 1,38).


Vaticano, 4 de octubre de 2015
Fiesta de San Francisco de Asís

8/2/16

Cuidar de la creación

"Que cuidemos de la creación, recibida como un don que hay que cultivar y proteger para las generaciones futuras" Intención de oración del Papa Francisco

Intención de oración del Papa Francisco para el mes de febrero


El Cuidado de la Creación”, es el segundo video de la campaña a cargo de la Red Mundial de Oración del Papa del Apostolado de la Oración para difundir las intenciones mensuales de Francisco por los desafíos de la humanidad.

En esta segunda edición, El Video del Papa se centra en la ecología y el cuidado de la creación. “La intención de febrero llega en un momento crucial para la humanidad, un terreno en el que debemos lograr un cambio lo antes posible. Francisco nos pide unirnos por el respeto a la Creación, que cuidemos de la creación para las generaciones futuras. Necesitamos una conversión que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos. Sobre todo en los pobres y desplazados”. Expresó Frédéric Fornos, Director Internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, Apostolado de la Oración.

Con “El Cuidado de la Creación”, el Papa Francisco invita a hombres y mujeres del mundo entero a unirse en sus intenciones por los desafíos de la humanidad.





Febrero:"Para que aumente la oportunidad de diálogo y de encuentro entre la fe cristiana y los pueblos de Asia"
Primera evangelización y animación misionera: Los dos pulmones de la evangelización.

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