9/10/12

Es tiempo de Misión ad gentes


La Nueva Evangelización desde la perspectiva de la misión ad gentes.

La reflexión sobre la Nueva Evangelización pasa necesariamente por el reconocimiento y urgencia de incorporar el dinamismo misionero del hablaba con claridad Novo millennio ineunte. No se trata, dice el Instrumentum laboris, de imaginar solamente algo de nuevo o de promover iniciativas inéditas para la difusión del Evangelio, sino más bien de vivir la fe en una dimensión de anuncio de Dios: «la misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola!» (RM, 2)” (n. 9).

Una lectura del Instrumentum laboris del Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización desde la perspectiva de la missio ad gentes corrobora lo que se dice en el mismo Prefacio: “El renovado dinamismo de las comunidades cristianas dará un nuevo impulso también a la actividad misionera (missio ad gentes), urgente hoy más que nunca, considerando el alto número de personas que no conocen a Jesucristo, no sólo en tierras lejanas, sino también en los Países de antigua evangelización”. 

El Sínodo invita a abrir los corazones y contemplar la humanidad que se está alejando de la fe y salir a su encuentro para anunciar el Evangelio. Será primer o nuevo anuncio, según los destinatarios y escenarios, pero en definitiva se trata de “estimular a las comunidades cristianas a dar espacio a la fe de las personas, tanto de aquellas internas a las comunidades, como de aquellas externas” (n. 140). Tiene ciertamente formas, lugares, iniciativas y eventos diversos pero lo que realmente se busca porque se necesita es “reavivar la fe o suscitarla, para mantener la comunidad y los bautizados en una tensión constante y fiel hacia el anuncio y el testimonio público de la fe que profesamos” (Ibidem).

La celebración de la Asamblea Sinodal tiene lugar en el llamado “Octubre misionero” y la Jornada Mundial de las Misiones será vivida con especial intensidad por los Padre sinodales. En el aula se hará presente de manera insistente que “las Iglesias de antigua cristiandad, por ejemplo, ante la dramática tarea de la nueva evangelización, comprenden mejor que no pueden ser misioneras respecto a los no cristianos de otros países o continentes, si antes no se preocupan seriamente de los no cristianos en su propia casa. La misión ad intra es signo creíble y estímulo para la misión ad extra, y viceversa» (RM, 34)” (n. 76). Para su comprensión el Instrumentum laboris recomienda desde el principio (cfr. n. 3) la lectura de Evangelii nuntiandi, de  Redemptoris missio y de Novo millennio ineunte.

No sería mala cosa volver a leer estos textos que remite al Decreto conciliar Adgentes.


D. Anastasio Gil García
Director Nacional de Obras Misionales Pontificias España
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