19/11/12

Tribuna Misionera


De la tolerancia, a la libertad religiosa:

Benedicto XVI, publicó la exhortación apostólica Ecclesia in Medio Oriente, durante su viaje al Líbano, como fruto de la Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para Oriente Medio, celebrada del 10 al 24 de octubre de 2010. Vale la pena adentrarse en su contenido desde distintos accesos, pero el camino que nos marca la dimensión misionera es, sin duda, uno de los más afortunados.
En el subsuelo del texto es reconocible uno de sus principales argumentos: el valor de la verdad. Benedicto XVI se detiene directamente en el asunto al hablar de la libertad religiosa como elemento esencial del diálogo ecuménico y del diálogo interreligioso. Lapidarias sus afirmaciones: “La verdad solo puede ser conocida y vivida en la libertad; por eso no podemos imponer la verdad al otro; la verdad se desvela únicamente en el encuentro de amor” (n. 27).
Los mensajes pontificios con ocasión de la Jornada Mundial de las Misiones repiten frecuentemente que la fe, la verdad, no se impone, sino que se propone. Este modo de proceder, eminentemente misionero, no es una estrategia operativa de los agentes de la misión, sino fruto de la convicción más profunda. Los testigos de la fe, los misioneros, se sitúan en los ámbitos de la misión desde el amor y el reconocimiento del otro. Cuando este se interesa por el motivo de su entrega, de su amor, se propone la verdad. No como algo poseído y en propiedad, sino como tan inherente a Dios que le define en naturaleza. Por eso la verdad solo tiene sentido en Dios; no existe en “sí misma”. Desde la verdad que se descubre en Dios, comienza a barruntarse la libertad, que alcanza su plenitud en la libertad religiosa. Es la gran demanda del texto pontificio: en las circunstancias actuales de muchos de los países de Oriente Medio hay un claro déficit de libertad religiosa, ya que, en el mejor de los casos, queda reducida a tolerancia religiosa que se limita a un simple campo de acción. “Es preciso pasar de la tolerancia a la libertad religiosa”, dice en una de sus páginas.
Este contexto facilita la valoración tanto del diálogo ecuménico como del interreligioso. Ambos son abordados desde dos claves complementarias: la comunión y el testimonio. Comunión eclesial que nace de la pertenencia eclesial: “La fe es el centro y el fruto del verdadero ecumenismo” (n. 11), pero un ecumenismo espiritual y diaconal. Para su desarrollo, propone la lectura conjunta de la Biblia, como camino de la búsqueda de la verdad. Por otra parte, el encuentro con Dios en el diálogo interreligioso es la puerta de entrada para el descubrimiento de la verdad.
El momento actual no admite demoras. “Toda la Iglesia católica presente en Oriente Medio está invitada, con la Iglesia universal”,   a un compromiso por la nueva evangelización en estos países   (n. 85). No es una cuestión de voluntarismo evangelizador sino fruto inexorable de la conversión. Llamada a la evangelización que se abre en “las dos dimensiones, la ecuménica y la interreligiosa, inherentes a la vocación y a la misión propia de la Iglesia católica en Oriente Medio” (n. 86). El Año de la Fe será, concluye el Papa, “un excelente estímulo para promover la evangelización interna de las Iglesias de la región” (n. 88).

Anastasio Gil García
Director Nacional de OMP - España
Revista Misioneros Tercer Milenio, Noviembre de 2012
Mayo: Por cristianos de África, para que den testimonio de reconciliación, de justicia y paz, imitando a Jesús
Tribuna Misionera Seminaristas Misioneros: Reflexiones sobre el documento "El don de la vocación presbiteral"

Publicaciones Misioneras


Revista Gesto Revista Supergesto Misioneros Illuminare