13/12/12

Del mensaje del Papa para la JMJ2013


¿He invitado a alguien a descubrir la fe?


“¿He tenido alguna vez el valor de proponer el bautismo a los jóvenes que aún no lo han recibido? ¿He invitado a alguien a seguir un camino para descubrir la fe cristiana?”, son preguntas que Benedicto XVI desea que se haga cada joven. Las formula en su mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2013, que tendrá lugar en Río de Janeiro (Brasil), del 23 al 28 de julio, con el lema “Id y haced discípulos a todos los pueblos”.

Y después de lanzar este desafío a los jóvenes, el Papa les dice que no tengan miedo de proponer “el encuentro con Cristo” y les sugiere hacerlo invocando “al Espíritu Santo: Él os guiará para poder entrar cada vez más en el conocimiento y el amor de Cristo y os hará creativos para transmitir el Evangelio”.
El Santo Padre sabe que los jóvenes pueden haber experimentado a menudo la dificultad de que sus amigos “participen en la experiencia de la fe”, pero también cómo “el deseo de conocer a Cristo y vivir los valores del Evangelio”, está en todos.
“¿Qué se puede hacer?”, se pregunta el Papa, que no tarda en responder: “Sobre todo, con vuestra cercanía y vuestro sencillo testimonio abrís una brecha a través de la cual Dios puede tocar sus corazones. El anuncio de Cristo no consiste sólo en palabras, sino que debe implicar toda la vida y traducirse en gestos de amor”. 
“Es el amor que Cristo ha infundido en nosotros el que nos hace evangelizadores; nuestro amor debe conformarse cada vez más con el suyo. Como el buen samaritano, debemos tratar con atención a los que encontramos, debemos saber escuchar, comprender y ayudar, para poder guiar a quien busca la verdad y el sentido de la vida hacia la casa de Dios, que es la Iglesia, donde se encuentra la esperanza y la salvación”.
Benedicto XVI subraya que “el primer acto de amor hacia el prójimo es el de compartir la fuente de nuestra esperanza: Quien no da a Dios, da muy poco”.
No podemos olvidar que Jesús ordenó a sus apóstoles: “«Haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado»”. En este mandato, el Señor nos indica ya “los medios que tenemos para «hacer discípulos», son principalmente el bautismo y la catequesis. Esto significa que debemos conducir a las personas que estamos evangelizando para que encuentren a Cristo vivo, en modo particular en su Palabra y en los sacramentos”. 

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