18/12/12

Desde la Misión... Mozambique



"El espíritu del misionero es llegar algún día a no ser necesario" 
José Casas de la Vega, es un misionero zamorano, que lleva desde 1970 en Mozambique. Su trabajo y dedicación le han convertido en un testigo inigualable de la historia de Mozambique, y le han hecho un experto conocedor de la calidad humana y hospitalidad de los mozambiqueños.

¿Qué le movió a irse a la misión?
El movimiento viene de Dios. Te sientes llamado para realizar una misión en aquellos lugares donde Dios no es conocido y donde hay más necesidad. Quise estar disponible a lo que Dios me pedía.

¿Por qué Mozambique?
A mí me gustaba África, porque veía que tenía mayores necesidades espirituales y materiales que América, la cual tiene un proceso de evangelización más desarrollado. El IEME tenía misiones en Zimbabue y en Mozambique. Las circunstancias de mi llegada a Mozambique son casi accidentales. En aquel momento el país estaba sumido en un proceso de independencia, y había allí otro misionero zamorano, por lo que decidí ir a colaborar.

¿En qué ha consistido tu misión durante todos estos años?
La misión tiene dos dimensiones. Por un lado, está la presentación de la persona de Jesús y del Evangelio para que quien quiera lo acoja, y así ir formando comunidad. He trabajado en parroquias de Maputo y Bera, colaborando con la archidiócesis y a nivel pastoral. Por otro lado, está otra parte, que también entiendo que es evangelización, que es ayudar al proceso de formación de las personas y colaborar con el propio país en el campo de la educación. Mi entrada en este área se debió a que, en los momentos de la independencia, Mozambique se quedó con poco profesorado, al huir muchos maestros portugueses. En ese momento vimos que podíamos hacer una gran contribución al país, dentro de las escuelas estatales. Pienso que el trabajo de promoción al desarrollo debe hacerse siempre en colaboración con los poderes gubernamentales. No debemos hacer una labor paralela o alternativa, sino potenciar las áreas a donde no llega el Gobierno, siempre dentro de sus planes. En las escuelas donde trabajamos, la gestión es conjunta entre el Gobierno y la parroquia.


¿Qué dificultades encuentra a la hora de proponer el mensaje cristiano en una cultura tan diferente?
Tú al vivir ofreces con toda simplicidad y sencillez un testimonio, que es acogido por quien quiere. La evangelización no ha sido solo dar nosotros, sino que hemos recibido mucho de ellos. Los africanos tienen una forma afrontar las dificultades muy positiva. Nosotros somos más activistas, queremos la eficacia de las cosas. Sin embargo, construir relaciones entre las personas es más importante que crear una casa. La cultura africana tiene grandes valores, como la hospitalidad y el sentido de trascendencia. Los africanos son religiosos, aunque vivan su relación con Dios dentro de sus formas. Una de las cosas que más me cuestan es aprender a vivir sin prisas, con paciencia, sabiendo que el reloj no es lo más importante. A mi me gusta vivir con todo programado, pero no es posible en Mozambique. En las zonas rurales sobre todo, cuando la misa empieza a las ocho, a esa hora solo hay una persona, y hay que tener calma y paciencia.

José Antonio te contará muchas cosas más, como cuáles han sido los momentos más importantes vividos en la misión, qué ayudas económicas le llegan y cuáles son sus planes de futuro.

Paula Rivas Cheliz
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