20/12/12

IV domingo de Adviento


Está llegando el fin del ADVIENTO, tiempo de espera -esperanzas, que recorremos antes de la venida de la Natividad del Señor. Durante estos domingos hemos ido preparándonos para recibir a Jesús. El esfuerzo ha merecido la pena. Hoy, finalizando, nos unimos a la fe y a la alegría de María. Extendamos nuestras manos y acojamos a Jesús.

GESTO: El gesto que proponemos para el último domingo de adviento son las manos. Encendemos la cuarta vela de la corona, los cuatro cirios de la Corona de Adviento encendidos nos señalan que la Navidad está muy cercana.

MANOS EXTENDIDAS: A los largo de la vida, con nuestras manos podemos hacer mucho bien. Este tiempo es idóneo para crecer en solidaridad y en acciones buenas. María es ejemplo de generosidad y servicio. Hoy se nos presenta ayudando a su prima Isabel. Con las manos damos y recibimos: damos lo que tenemos y recibimos lo que necesitamos. En este tiempo hay numerosas campañas de solidaridad; echemos una mano en ellas.

COMPROMISO
Vamos a recordar las buenas acciones que hemos hecho durante este adviento. Por cada buena acción, colocamos un trocito de algodón en el pesebre para que acoja con calor al Niño Dios.

RECURSO PARA LA EUCARISTÍA
Signos. Los ritos religiosos se expresan con palabras y símbolos. Con las manos expresamos sentimientos, emociones y fe. Os proponemos tres signos para realizar con nuestras manos en la eucaristía:
1. Golpeamos levemente nuestro pecho como símbolo de recogimiento y petición de perdón durante el acto penitencial.
2. En la proclamación del Evangelio, ponemos las manos en el pecho como signo de devoción y recogimiento.
3. Durante el rezo del Padrenuestro extendemos nuestras manos como signo de oración y súplica.
Julio: Por nuestros hermanos que se han alejado de la fe, para que, con nuestra oración puedan redescubrir la cercanía del Señor
Tribuna Misionera Estatuto de Obras Misionales Pontificias: "Puesta al día"

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