30/1/13

Gracias desde Albania

Sería difícil encontrar un mejor ejemplo del espíritu que anima a la Infancia Misionera que el que ofrece esta carta que aquí se recoge, procedente de un territorio de misión en Europa, concretamente, de Albania. En ella vemos niños que saben dar y recibir, capaces de ir más allá de sus necesidades (que en su caso son muchas) para ver las de los demás y, de la mano de Jesús, brindarles una respuesta. Estos niños albaneses nos dan toda una lección sobre el valor de la cooperación espiritual, y su esfuerzo por reunir trabajosamente cierta cantidad para enviarla en auxilio de otros niños. Y es que, como la misma carta dice, a través de Infancia Misionera tiene lugar "el milagro del compartir".

Queridos amigos de la Infancia Misionera de España, gracias por la ayuda que nos han enviado. El milagro del compartir se lleva a cabo a través de Infancia Misionera, la cual, desde hace años, con las aportaciones de buenos cristianos y de niños generosos de todo el mundo, sostiene nuestras iniciativas en favor de las familias y los pequeños más desfavorecidos de la ciudad y los pueblos de Lushnje.

A pesar de todas las carencias existentes, los niños y muchachos albaneses son alegres, extrovertidos y demuestran una bella sensibilidad con los niños más desfavorecidos. Quizás por esto  nuestros niños y adolescentes no se detienen: a la vez que reciben y dan gracias, quieren ayudar a los que tienen menos que ellos, especialmente, a los niños de África. Los ven –a través de escacharrados televisores en blanco y negro, siempre encendidos, sobre todo en las casas de los pobres– huyendo con su familia de la tierra propia para buscar refugio en campamentos de emergencia, donde esperan agua y pan, y donde la supervivencia pende del hilo de la solidaridad entre los cristianos, entre los hijos de Dios.

Aquí viene la renuncia colectiva a un dulce en la merienda de las actividades formativas. Aquí viene el difícil “no” al pequeño helado que es el esperado refrigerio en las animaciones veraniegas. Aquí viene la recogida de papeles y plásticos para limpiar los espacios comunitarios. Aquí vienen también las latas-hucha, expuestas en las pobres viviendas para invitar a la generosidad también a los familiares adultos y que son llevadas luego a la iglesia en la Jornada Mundial de las Misiones. Y aquí viene, sobre todo, la oración, a la que se invita en cada encuentro, la cual, junto a los 110 euros ahorrados este año y enviados a la sede de la Infancia Misionera en Roma, convierte a Albania en un rayo luminoso del amor de Jesús por todos los niños del mundo.

Una vez más les renovamos nuestro “gracias” de todo corazón y les pedimos que lo hagan llegar a todos los benefactores y, en particular, a los niños misioneros de España. Reciban el abrazo, los saludos, la oración de todos nosotros, sacerdotes y hermanas de la misión de Lushnje.

Zeno Daniele, Misión de los Santos Pedro y Pablo, Lushnje en Albania
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