27/2/13

Benedicto XVI y las Misiones


En estos momentos de gratitud a Dios por el fecundo pontificado de Benedicto XVI es necesario recordar su fidelidad y apoyo durante los años de su Pontificado a las Obras Misionales Pontificias. El Santo Padre ha mostrado siempre su agradecimiento a los misioneros que están en la primera línea de las fronteras misioneras. Sus palabras y cercanía han sido y continúan siéndolo un estímulo para anunciar el Evangelio a quienes aún no han recibido el don de la Fe.

 Noticia publicada por ABC el 14 de febrero de 2013

El 3 de mayo de 1922 Pío XI asumió como propias la iniciativa de cooperación misionera que habían surgido décadas anteriores. A partir de ese momento pasan a ser consideradas como Obras Misionales Pontificias. Desde entonces todos los Papas han prestado una especial atención a este servicio misionero de la Iglesia. En estos momentos de gratitud a Dios por el fecundo pontificado de Benedicto XVI es necesario recordar su fidelidad y apoyo durante los años de su Pontificado. Gratitud también a su persona, como se pueden comprobarse en los miles de testimonios que llegan a la dirección nacional de las OMP en España de parte de misioneros españoles. Ver testimonios de gratitud de los misioneros

Los Mensajes de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de las Misiones y sus Audiencias anuales al Consejo Superior de las Obras Misionales Pontificias desvelan el lugar que las Obras tienen en el corazón de quien aún ejerce el ministerio petrino. Con ocasión y sin ella mostraba su agradecimiento a los misioneros que están en la primera línea de las fronteras misioneras. Sus palabras y cercanía han siso y continúan siéndolo un estímulo para anunciar el Evangelio a quienes aún no han recibido el don de la Fe.

Cada año alentaba a los Directores nacionales a dedicar todo su esfuerzo en la “animación y formación misionera” de las comunidades eclesiales: a mantener “despierta la conciencia misionera de las Iglesias particulares” para implicarse más activamente en la misión ad gentes, y en la formación y el “envío” de misioneros. Las Obras son “instrumento válido”, decía con frecuencia, para animar y fomentar la responsabilidad misionera al Pueblo de Dios, que alcanza su primera expresión en la oración, “medio espiritual indispensable para difundir entre todos los pueblos la luz de Cristo”

Las Obras Misionales Pontificias, repetía, son un “instrumento privilegiado” para la cooperación misionera y para un profundo intercambio del personal y de los “recursos financieros” entre las Iglesias. A ellas les corresponden “coordinar los esfuerzos a nivel mundial” para apoyar la actividad de evangelización en los Territorios de misión. Es por tanto imprescindible la cooperación económica que se realiza el día de la Jornada Misionera Mundial en todas las parroquias y comunidades, además de ser signo de comunión y de solicitud recíproca entre las Iglesias, “a pesar de las dificultades económicas” precisaba en año 2010.

Pero sin duda lo más nuclear y específico en el Magisterio ordinario de Benedicto XVI respecto del compromiso misionero es, por una parte, situar la actividad evangelizadora de los misioneros en la razón de ser de su trabajo, en el que está implícito el compromiso con la justicia, y por otra, recordar que la missio ad gentes es el paradigma de toda la actividad pastoral”.

Por Anastasio Gil García
Director nacional de las OMP
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