26/2/13

La Misión en América Latina

Testimonio de Monseñor Javier del Río, Obispo de Tarija en Bolivia:


Recién ordenado sacerdote sentí el deseo de venir a América Latina. Había muchos sacerdotes en Palencia, mi diócesis, y pocos en América. Ese fue el motivo fundamental y la vocación que sentí.
No pudo ser en aquel momento. Tuvieron que pasar 25 años de ministerio en mi tierra para volver a plantear mi tarea sacerdotal mirando al futuro. Y así lo hice en un ambiente de oración.
Hoy, después de 20 años en Bolivia, siento la misma vocación pero no sólo por el motivo de entonces sino que me siento enviado, vivo el ministerio sacerdotal como una exigencia de la misión. 
La misión es inherente al ser de la iglesia, no está motivada por el sólo hecho de la falta de misioneros en un lugar. Por su misma naturaleza la iglesia es enviada a anunciar y hacer crecer el Reino de Dios. Estamos hablando de algo más hondo, y que motiva al mismo tiempo, la comunión de bienes y la cooperación entre las iglesias. 
Por otra parte, todo creyente sabe que la fe es don de Dios y la vocación es llamada de El. Todo es gracia e iniciativa divina. 
Yo he sentido la vocación desde muy pequeño, tenía 9 años cuando entré en el Seminario. Los pasos que he dado en mi vida han sido fruto de las diversas llamadas de Dios en los momentos decisivos, en la oración o por medio de las personas que Dios puso en mi camino.
Vine a América porque el Señor me lo hizo ver, no fue sólo ni fundamentalmente un deseo generoso de mi parte. Como en otros momentos el Señor dijo su Palabra sobre mí y estoy dichoso de haber escuchado y obedecido.
La misión en América Latina, en Bolivia llevo 20 años, 13 en Santa Cruz de la Sierra y 7 como obispo en Tarija, sigue siendo una tarea preciosa que el Señor nos ha confiado a hombres y mujeres de la vieja y nueva iglesia de Jesucristo en España. Doy gracias a Dios por ello. Algún día serán nuestros hermanos americanos quienes nos prediquen el Evangelio y nos ayuden a crecer en la fe y en el amor.
Nos unen muchos lazos de historia, de hermandad y familia, de cultura y de fe. Siempre habremos de ser respetuosos en cuanto nos une y nos diferencia. Siempre habremos de actuar con espíritu de servicio y humildad.
Quiero decir que la misión en América nos engrandece como personas y como cristianos. Aquí he seguido aprendiendo a ser sacerdote, tanto o más como aprendí a serlo en Palencia. He crecido en la fe, y he recibido mucha gracia en esta iglesia. He aprendido valores cristianos y he recibido testimonios firmes del Evangelio, y santidad de vida. Como suele decirse, es más lo que se recibe que lo que se da.
En esta tierra seguimos esperando que la misión en América siga ardiendo en el corazón de hombres y mujeres que sienten la pasión por el Reino, que sienten que Dios les llama para la misión siempre antigua y siempre nueva de anunciar el Evangelio.
+ Javier del Río
Obispo de Tarija - Bolivia
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