13/2/13

Los misioneros con el Papa


“Te doy gracias, Benedicto XVI, por este gesto de humildad y coraje, de valentía y honestidad”.

Te doy gracias porque nos has enseñado que, a la hora de actuar y de tomar decisiones, lo que cuenta definitivamente es la propia conciencia, examinada ante Dios en la oración y el silencio.
Te agradezco el ejemplo de libertad de espíritu, de desprendimiento y de amor a la Iglesia.
Me edifica verte reconocer humildemente tus limitaciones y sacar valientemente las conclusiones pertinentes. 
Gracias por haber asumido la responsabilidad que se te pidió y por haber renunciado a ella llegado el momento; gracias por estos casi ocho años de trabajo duro al servicio de la Iglesia y del mundo.
Gracias por no haber abandonado cuando las papas quemaban, cuando los problemas estaban en su punto álgido, cuando cualquiera hubiese arrojado la toalla; gracias por haber afrontado los problemas cogiendo el toro por los cuernos.
Te felicito por haber sido tú mismo, con sencillez, sin buscar cumplir un rol... No era fácil ser Papa después de Juan Pablo II, ha dicho alguien con bastante razón.

Gracias por decirnos, con tu gesto y decisión, que tan importante es estar al timón de la nave como retirarse humildemente al silencio y a la oración, confiando la Iglesia a Quien es su dueño, a su Espíritu y a quien Éste quiera poner al frente de la misma. Gracias por haberte sentido necesario, pero no haberte creído imprescindible.
Gracias por enseñarnos testimonialmente que "ser cristiano" es más importante que "hacer de Papa".
Gracias por tu fe y por confirmarnos en ella. Desde tu retiro silencioso y callado, con la oración solidaria, sigue acompañando los gozos y las esperanzas de este Pueblo que has guiado, sigue sufriendo con nuestros males y pecados y alegrándote con nuestros triunfos y alegrías.
Dios te bendiga, Benedicto.

Estos son los sentimientos que han brotado en mi corazón ante la sorpresiva renuncia del Papa, mientras en Bolivia la gente celebra alegre y despreocupadamente el Carnaval, sin periódicos que hayan anunciado la noticia y con las radios funcionando con el piloto automático, pues todo el mundo quiere divertirse en este día carnavalero y nadie trabaja. Treinta horas después de la renuncia, dos comunidades religiosas, una de Cochabamba y otra del apartado lago Titicaca, se han enterado casi casualmente de ella. Así es la historia: es lo que nos sucede mientras estamos ocupados en otra cosa...

Desde Cochabamba, un saludo cordial a todos lleno de esperanza y de fe.

P. Cristóbal López, salesiano en Cochabamba, Bolivia
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