26/2/13

No hay misión sin misioneros


Monseñor Rafael Cob García, Obispo Vicario Apostólico de Puyo en Ecuador, nos invita a la Misión en América Latina:


Queridos amigos, el lema este año ‘América puerta abierta a la misión’  de la fiesta misionera  de Hispanoamérica nos propone,  ver a este continente de la esperanza, como puerta abierta a la Misión, coincidiendo este año de la Fe el Papa Benedicto XVI con su carta apostólica “Porta Fidei, ”nos invitaba a ver la Iglesia, “como la puerta siempre abierta,… y se cruza ese umbral cuando  la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que trasforma  “ El anuncio de la palabra,  que de forma explícita nos manifiesta Jesús con su mandato misionero, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a todos los pueblos “ (Mc. 16,15) este mandato  quedaría condicionado  si no encontramos  hombres y mujeres  generosos, que habiendo escuchado en su corazón la llamada de Jesús,  no se pusieran en camino y fueran  enviados a la Misión,  recordando las palabras de San Pablo “ ¿cómo oirán si nadie les predica ? y ¿cómo les predicarán si nadie les envía?
No hay misión sin misioneros, Isaías escuchó la voz de Dios:” ¿A quien mandaré? ¿Quién irá por mí? “dos interrogantes  que nos cuestionan  y a la vez esperan la respuesta generosa del  profeta: “Aquí estoy mándame a mí “Misterio insondable de Dios que siendo el poder y la fuerza, quiere contar con la colaboración pequeña y débil de la criatura humana. Dios no obra en nosotros sin nosotros, la fuerza del Espíritu, es el coraje de luchar y crecer animados por la fe que queremos anunciar y compartir, son sus palabras las que dan credibilidad a las nuestras.
Ningún concilio hasta el Vaticano  II, trató  de modo tan amplio  y directo el tema misionero, mostrando la mutua e intrínseca relación  entre Iglesia y Misión .Ello fue un logro, fruto del duro esfuerzo, la presencia de muchos obispos misioneros,  también de América,  así como la fuerza de sus intervenciones  que hicieron que el tema  ocupara un mayor espacio en el escenario conciliar. Es en este contexto en el que se va gestando el decreto  AG,  puede ser definido  como el paradigma  en la comprensión de la misión.
Después de 50 años de este concilio, debemos este año de la fe,  descubrir la grandeza y la belleza de la fe sembrada  por los misioneros que dejaron su patria y su casa  por  la gran aventura de la Evangelización de América,  esperando que  el testimonio de vida de los creyentes  sea cada vez más creíble, pues como recordaba el Papa Pablo VI: “el hombre contemporáneo  escucha más a gusto a los testigos que a los maestros o si escucha a los maestros  es porque son testigos “(E. N 41)
El mundo entero tiene hambre de verdad, de profetas, que exige vida coherente y valentía para proclamar la buena noticia del evangelio. América ha sido una iglesia profética y martirial. América siendo el continente con más católicos en el mundo, necesita de una vida de misioneros ad gentes, y ser{a nuestro testimonio de misioneros que salimos de España  y llegamos a esta tierra para sembrar la fe y hacerla adulta, de manera que se conviertan en discípulos misioneros de Jesucristo, que sean enviados hasta el confín del mundo.
Hoy en nuestra Iglesia particular del Vicariato de Puyo, en la selva ecuatoriana,   están trabajando misioneros y misioneras españoles en diferentes tareas pastorales, Rosario  en el “proyecto de los niños de la calle”  proyecto estrella de nuestra Pastoral Social-Cáritas, María  con las comunidades Indígenas Kichuas del interior, Nicasio y Manuel en parroquias urbanas de Puyo, Carlos e Isidro en un Colegio de mas de 1600 niños y jóvenes y el Obispo de este Vicariato. Solo un botón de la riqueza misionera de España  en América.
Por ello os seguimos animando a solidarizaros con los misioneros que trabajamos en este continente, necesitamos vuestra oración y vuestra solidaridad para cumplir nuestra misión, no olvidéis, no hay misión sin misioneros. Apoyar a vuestros misioneros es apoyar a vuestra iglesia.

El misionero está llamado a ser  sembrador de la fe, con su palabra y con su vida, el misionero está llamado a animar  y fortalecer la esperanza y la fe del pueblo peregrino, el misionero está llamado a producir frutos de fe,  con la caridad, el amor traducido en la entrega generosa a los más pobres  devolviéndoles la libertad y la vida en Cristo Salvador.
Que la Virgen María  modelo de fe y primera misionera, declarada “bienaventurada porque ha creído” (Lc.1,45) ilumine nuestro camino como estrella de la evangelización.

+ Rafael Cob García
Obispo Vicario Apostólico de Puyo
Ecuador
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