18/4/13

La Obra de San Pedro Apóstol...

¿Qué es? La Obra Pontificia de San Pedro Apóstol es una de las cuatro que forman Obras Misionales Pontificias. La Obra de San Pedro Apóstol tiene como objetivo sensibilizar al pueblo cristiano ante las necesidades de las vocaciones que Dios suscita en los Territorios de Misión.

La Obra de San Pedro Apóstol no sólo se centra en la colaboración económica, sino en el sostenimiento y apoyo a las vocaciones que nacen en los territorios e misión a través de la oración.

Las vocaciones Nativas son la expresión de la madurez de la Iglesia, que toma el relevo de los misioneros. De cada seminarista y novicio depende el futuro de la Iglesia local y universal.
“Pido al Señor que nadie llamado al sacerdocio o a la vida religiosa en tierras de misión quede excluido por falta de recursos materiales o económicos”, afirmaba Juan Pablo II.

Esta Obra organiza una vez al año la Jornada de Vocaciones Nativas, en la que se recaudan fondos para financiar la formación y la subsistencia de tantos seminaristas y novicios que tienen vocación, pero no tienen recursos para llevarla a cabo.
Para más información:
http://www.omp.es/OMP/presentacion/obrapontificiasanpedroapostol/sanpedroapostol.htm




Una respuesta ante la necesidad


¿Cómo nació? En 1889 Juana Bigard y su madre, Estefanía, pusieron en marcha una iniciativa para ayudar a las vocaciones a la vida consagrada y al sacerdocio que Dios estaba suscitando en las misiones

La Obra de San Pedro Apóstol nace ante las necesidades de ayuda para el clero indígena planteadas por el obispo francés de Nagasaki, Mons. Jules-Alphonse Cousin, de la Sociedad de Misiones Extranjeras. Él se encontró en su diócesis de Japón con cristianos que, por miedo a las persecuciones, evitaban los auxilios espirituales de los misioneros extranjeros, pero que podían ser atendidos por sacerdotes del país.

Juana Bigard y su madre, Estefanía, en contacto epistolar con el obispo, se movilizaron poniendo en marcha esta Obra de apoyo a las vocaciones nativas. Fue proclamada como Obra Pontifica en 1922 por el Papa Pío XI.

Para saber más
Abril: Que los jóvenes sepan responder con generosidad a su propia vocación; considerando la posibilidad de consagrarse al Señor.
Tribuna Misionera Seminaristas Misioneros: Reflexiones sobre el documento "El don de la vocación presbiteral"

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