4/7/13

“Recibimos más de lo que dimos”

Así fue el #Veranomisión de Sara Cuesta y María Tamayo, dos jóvenes que el verano pasado partieron para Perú con la ONG Berit para vivir una experiencia en la misión como voluntarias misioneras.



Nuestro hogar fue una parroquia humilde, en un desierto poblado por asentamientos humanos, más concretamente la parroquia “El Cristo de Pachacamillas” con la hospitalidad del Padre Lorenzo y su ayudante William, en Pachacutec, Ventanilla, a unos 40 kilómetros de Lima.

Todo fue un gran cambio para nosotras: el clima, el nuevo horario, “nuestra casa”, que no tenía las comodidades que disfrutábamos en España; nuestra cama: una colchoneta en el piso; nuestra ducha: agua fría; nuestro suelo: arena; así hasta un montón de cosas, pero aunque parezca que nos podría costar el cambio, nos adaptamos perfectamente y no dimos importancia a esos pequeños detalles, estábamos felices y dispuestas a entregarnos al completo en esta misión.

Nuestro reto: preparar unas “vacaciones útiles” para todos los niños del poblado. Fuimos de casa en casa presentándonos a las familias e invitando a participar en las diferentes actividades que íbamos a realizar: clases de refuerzo, talleres, apoyo a la catequesis, en la cual formamos a un pequeño grupo de niños y adolescentes para recibir el sacramento del Bautismo. Para las mamás, talleres de manualidades en los que elaborábamos verdaderas artesanías.

No pensábamos que podían ser tan exitosas nuestras “vacaciones útiles”. No dejaban de llegar niños, niños y más niños. No sabíamos dónde meterlos, ya que los salones parroquiales estaban finalizando su construcción y casi no disponíamos de espacios, solamente un gran salón donde realizábamos todas las actividades.

Éramos un grupo heterogéneo, diferentes edades, diferentes personalidades... pero una pequeña familia. Podríamos seguir escribiendo mucho, pero solo decir que recibimos mucho más de lo que dimos, recibimos esa entrega que nos daban sin esperar nada a cambio. Lo más duro fue la despedida: todas las palabras de agradecimiento, de cariño, el saber que formamos parte de un trocito de su corazón y ellos del nuestro.

Os animamos a todos los jóvenes a vivir una experiencia así cambiará vuestras vidas.

Sara Cuesta y María Tamayo

ONG Berit
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