26/11/13

Clausura del Año de la Fe en Puyo

El Papa Francisco clausuraba en Roma el domingo 24 de noviembre, el Año de la Fe proclamado por su predecesor. La Iglesia universal le acompañaba en comunión en todos los rincones de la tierra. 

En el Vicariato de Puyo, Ecuador, se realizó la “Marcha de la fe”, que partió de la catedral tras la bendición de las cruces y su entrega a los representantes de las 20 parroquias del Vicariato. En la cruz
estaba inscrita la frase “Vive tu Fe, la Misión es vida”, en recuerdo de este Año y que quedará en cada parroquia como signo de este camino de fe, recordando que la cruz es la señal de cristiano. Después se inició la procesión de la fe con el cirio encendido, simbolizando la fe, y el arca, que contenía el tesoro de la palabra de Dios. Un numerosísimo grupo de jóvenes de confirmación acompañaban con globos rojos, cortejando estos signos. Las cruces en alto recordaban a Cristo crucificado en la cruz, como árbol donde estuvo clavada la salvación del mundo.

Al llegar la procesión al Coliseo del Vicentino, con la presencia de más de mil personas, se inició la Eucaristía presidida por el obispo que recordó que el Papa Francisco nos pedía Caminar, Edificar y Confesar la fe.

Al concluir este año, monseñor Rafael Cob, obispo de este Vicariato, hace suya la súplica confiada de los apóstoles, “Auméntanos la fe”, en un artículo que ha compartido con nosotros:




AUMÉNTANOS LA FE

Dentro del marco celebrativo de los 50 años del Concilio Vaticano II que tantas bendiciones trajo para la Iglesia, purificando y fortaleciendo la fe de tantos cristianos en todo el mundo, iniciamos con entusiasmo, en 2012, el Año de la Fe. Hoy terminamos este Año de la Fe y nos podemos hacer mil preguntas sobre lo que ha significado para nosotros.
Acontecimientos impensables se dieron en la Iglesia. En el mes de febrero, el Papa Benedicto XVI renunciaba a continuar como Papa de la Iglesia Católica, y al mes siguiente, el 13 de marzo del 2013, la Iglesia elegía en el conclave a un nuevo Papa, esta vez nada menos que a un Papa de América, el Papa Francisco, que ha sorprendido al mundo entero, a creyentes e incrédulos, por su forma de actuar, hablar y vivir su Pontificado. Verdaderamente revolucionario.
Él nos ha dejado en estos meses pasados una Encíclica titulada Lumen Fidei, que ya el Papa Benedicto había comenzado. La fe viene a ser la luz que Dios da para iluminar nuestro camino. Esa luz que siempre ha guiado al creyente y a la historia del pueblo de Dios en medio de la oscuridad.
El Papa en su primer discurso nos invitaba a todos a Caminar en el Señor (si el Señor no construye la casa en vano se cansan los albañiles), a edificar la Iglesia en comunión, vivir más la dimensión de comunidad de Jesús y menos capillismos, y confesar a Cristo en la cruz, porque en la cruz Cristo nos ha salvado. No huyamos de la cruz, es parte de la vida. Desde ella Jesús nos habla del Reino y del paraíso hacia el cual caminamos, hemos de pasar por ella para entrar en Él. El evangelio es una forma de vida no una ideología  y creer no es creer en una idea, es seguir a una persona que es Jesús
Yo hablaba en el lanzamiento del Año de la Fe de dar razón de nuestra esperanza, necesitamos corazón ardiente, manos suplicantes y pies de peregrino, y les entregaba a los fieles un árbol como signo de esperanza; esperamos que ese árbol haya crecido como signo de nuestra esperanza y nuestra fe.
Hoy les hemos entregado una cruz, la cruz es la clave para entender la vida, la cruz es el árbol donde estuvo clavado la salvación del mundo, hoy tenemos que contemplar a Cristo en la cruz, debemos escuchar a Cristo que nos habla de la cruz, la cruz es su trono real; contemplando la cruz encontramos fuerza y consuelo a nuestras penas y debilidades, la cruz de Cristo nos salva, nos sana nos ilumina en el misterio de la fe, la cruz de Cristo se alza como faro que ilumina toda oscuridad. La gran lección magistral de Jesús, nos la enseña desde la cruz: el amor y el perdón. La promesa y la obediencia, todo nos lo enseña desde ella. Aprendamos a los pies de la cruz.
Cada día debemos aprender; todo cristiano necesita formación en la fe para construir una Iglesia santa y sabia: Formación, Testimonio, y Compromiso, tres palabras que no debemos olvidar al terminar este año de la fe.
-Formación para dar razón de nuestra fe y no dejarnos engañar: las Santas misiones Populares nos enseñan a esto; aprovechemos la oportunidad para conocer nuestra fe.
-Testimonio, las palabras se las lleva el viento, hoy no creen en las palabras del presente sino en el testimonio que convence; no la palabra que resbala, el ejemplo que edifica. Seamos testigos de la fe que confesamos con coherencia.

-Compromiso: el mensaje necesita el mensajero, como podrán creer en Cristo si no hay nadie que les predique, y como predicarán si no hay nadie que los envía. Hoy ustedes son enviados por la Iglesia a ser los mensajeros de la vida que Cristo nuestro Rey no ha confiado. Id por todo el mundo y anuncien la buena nueva a todos los pueblos. Éste es nuestro compromiso, no hay fe sin compromiso debemos confesar nuestra fe con nuestras obras y con nuestra súplica confiada decimos como los apóstoles: AUMÉNTANOS LA FE.

Mons Cob
Vicariato Apóstolico de Puyo
Ecuador
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