17/1/14

Fallece el misionero Bernárdez

José Manuel Bernárdez Gándara, misionero gallego, ha muerto en Zambia aplastado por un árbol. Ocurrió el pasado 13 de enero mientras preparaba el terreno para la nueva parroquia de Kamakechi. Tenía 50 años y era sacerdote diocesano de Tui-Vigo. Llevaba en Zambia 13 años como miembro del Instituto Misionero de Misiones Extranjeras, IEME, llevando a cabo un plan pastoral, catequético, sanitario y social. Trabajaba entre los pobres de África en todos los ámbitos, desde construir templos, pozos, guarderías para huérfanos del sida, hasta conseguir bicicletas y tractores y cuidar del poblado de leprosos, entre otras muchas tareas.

La delegada de misiones de la diócesis de Tui-Vigo, Lourdes Gabilondo, califica a este misionero como un hombre “todo corazón”. “Sí, y un corazón abierto al mundo, a los más pobres y pequeños de la tierra. Así lo veía yo cada vez que tenía la suerte de charlar un rato con él en sus visitas a Vigo y a la Delegación de Misiones”, manifiesta la delegada de misiones.

Se nos ha ido... solemos decir. Pero yo, por esos regalos que Dios nos hace, lo estoy sintiendo ahora mucho más cerca que nunca. Hace muy pocos días pasé la tarde preparando, para poder insertarlo en el Blog de Misiones, el sencillo Power Point que nos había mandado dando las gracias a la diócesis por su apoyo y ayudas, y mostrándonos los avances, lentos pero seguros, de su ‘nueva Misión’ en Kamikachi, Zambia. Pensé mucho en él. En la suerte que tenía de estar en la vanguardia, de vivir ilusionado y feliz el maravilloso proyecto de Dios en su vida, colaborando en primera línea para que muchos hermanos y hermanas de aquél país pudieran sentir la cercanía, la ternura y la misericordia de un Dios que nos ama con locura y se hace presencia viva en los misioneros que no dudan en dejarlo todo y dar su vida por ellos”, añade.

Recuerda Lourdes Gabilondo que “estaba lleno de vida a sus 50 años, y quién iba a pensar que, en pleno sueño, en esa misión querida de Zambia donde llevaba 13 años, un fuerte viento que hizo desplomar un árbol, iba a abrirle de par en par las puertas del cielo y lanzarle en brazos de Dios Padre, un Padre que le amó desde siempre y le había llamado a ser sacerdote, misionero, servidor de los pobres, amigo cercano, capaz de escuchar a todos con paciencia, y de promover con ilusión y coraje una vida más digna y humana para todos. Lourdes recuerda con cariño a este misionero: Un hombre también enamorado de su Galicia natal a donde regresaba contento en cuanto se le presentaba una ocasión. Hace unos meses, nuestra diócesis, respondiendo a la demanda del Obispo de José Manuel puso en marcha un proyecto de ayuda para una nueva parroquia en su diócesis de Zambia. Estamos seguros de que él hubiera deseado ver culminado este sueño. Lo tenemos ahora en nuestras manos. ¿Podremos seguir llevándolo adelante? Seguro que es lo que él desde el cielo nos está pidiendo y animando a realizar. Descansa en Paz, José Manuel”.
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