16/3/14

"Quiero dedicar mi vida a la Misión"

"Soy Celia, tengo 26 años y desde hace ya unos cuatro años siento una gran pasión por las misiones. Mi primera experiencia fue en México con los Javerianos y el año pasado me fui Ecuador con la Diócesis de Jaén. Estas experiencias me han hecho  descubrir mi amor hacia las misiones. Tanto es así, que se me han quedado cortas, yo no quiero quedarme en una experiencia de misión de verano y esperar todos los años a que llegue Julio para ver dónde puedo irme, si no que quiero dedicar mi vida a la Misión". 

Celia Valdivia, es una joven de Jaén que el año pasado estuvo en el Encuentro Misionero de Jóvenes y este año vuelve a repetir la experiencia. Nos deja su experiencia de misión para animar a otros jóvenes.


Me fui siendo sólo una joven de 25 años con una carrera terminada y con la ilusión que todo joven tiene a esa edad, he vuelto  con una nueva familia y con el amor que toda persona desearía tener en su vida. Durante estas experiencias he preguntado ¿Cómo una persona puede hacer que tu vida, tu forma de ver la realidad cambie?

Yo podría escribir folios enteros de lo que he aprendido, pero en vez de eso quiero que conozcáis a las personas que me he encontrado en ese camino y a la huella que han dejado en mí.

Llegué a Rocafuerte, un pueblecito de Esmeraldas, acompañada de tres sacerdotes españoles, me recibieron en la casa parroquial y desde el primer momento me trataron como una más de su gran familia. El sentimiento que tengo hacia ellos es indescriptible, el cariño que me dieron durante 40 días no se puede medir con nada. Me sentía protegida al lado de ellos e hicimos una gran piña.

He conocido a muchos muchachos, cada uno de estos niños tiene una historia distinta y ninguna menos impresionante que la otra. Aquí en Esmeraldas las familias están desordenadas y es muy difícil ver a una familia completa con sus papás y sus hijos. Por eso los niños están muy solos y si les das , un poco de cariño te dan su vida y te hacen ver los felices que están por haberle dado ese amor que les falta. He conocido a Diego y a Kevin y a tantos otros... que podría contar millones de historias, de cada una de las personas que se han cruzado en mi camino durante mi estancia en Ecuador.

También conocí al grupo de jóvenes “Grupo Juvenil Beato Juan Pablo II” de otro puebleo cercano, Palestina, es impresionante como hablan del amor de Dios, y cómo se organizan para realizar encuentros con los niños y jóvenes de otras comunidades. Su presidenta es Haydée una fantástica muchacha. Tiene una gran vitalidad y es capaz de llevar al grupo entero. Su entusiasmo por proclamar el Evangelio se contagia a los demás jóvenes y transmite energía para que nunca se rindan. ¡Es asombroso como mueven a la gente! yo aprendí mucho con estos jóvenes pues te enseñan a que el hablar de Dios no tiene ni hora ni días, si no que cualquier momento es bueno, sobre todo te enseñan que hablar de Jesús no nos debería dar vergüenza y deberíamos hablar con total naturalidad. Y ellos dan ejemplo de esto  todos los sábados dejaban lo que estaban haciendo e iban a Evangelizar a los pueblos.

Me he pasado 24 horas al día con estas personas y me he dado cuenta que todos somos una familia, los de aquí y los de allí. Somos la familia de Dios es eso, una gran familia y como tal debemos ayudarnos unos a otros, no importa que nos separe 13 horas de vuelo en avión y que nuestros hermanos estén al otro lado del charco porque para Dios no hay fronteras y siempre estamos unidos en Él.

Estos cuarenta días he podido aprender que incluso al otro lado del mundo, en el rincón donde menos lo puedes esperar, ahí está Dios para regalarte algo. A mí me ha dado el regalo de conocer a estas personas y de aprender de ellas. No tengo palabras para agradecer a la persona que me empujó a hacer este viaje, porque ha hecho que mi vida cambie totalmente. ¡Gracias!


Ya llevo en España varios meses y es ahora cuando he podido ordenar ideas, sentimientos emociones. Cuando un joven sale de misión, acostumbrado a tenerlo todo, móvil, internet, ordenador… todo lo que quiere, y se encuentra otra realidad aprende mucho, aprende a ver las cosas de otra forma, aprende el amor de las personas que te reciben en el sitio de misión y aprende sobre todo humildad. 



Celia Valdivia

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