19/3/15

Jóvenes: “Ver a Dios en el rostro de los hermanos”

El Papa Francisco en su Mensaje para la XXX Jornada Mundial de la Juventud 2015 propone a los jóvenes


“Descubran que se puede ‘ver’ a Dios también en el rostro de los hermanos, especialmente de los más olvidados: los pobres, los hambrientos, los sedientos, los extranjeros, los encarcelados (cf. Mt 25,31-46). […] Queridos jóvenes, para entrar en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados”. Papa Francisco en su Mensaje para la XXX Jornada Mundial de la Juventud 2015.




Esta es la invitación que el papa Francisco hace a los jóvenes en su Mensaje para la XXX Jornada Mundial de la Juventud 2015, que lleva el título «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios» (Mt 5,8). En sintonía con la preocupación del Papa por los hermanos que más sufren, el XII Encuentro misionero de jóvenes que celebraremos este fin de semana plantea el lema “¿Dónde está tu hermano?”. Queremos así despertar en los jóvenes la inquietud por descubrir la realidad de los hermanos suscitando el espíritu misionero en ellos.

El Papa en el Mensaje expone el deseo de felicidad que hay en el corazón de todo hombre -y que es especialmente intenso en los jóvenes- y luego explica qué significa el “corazón” en la Biblia y la expresión de Jesús “limpios de corazón”, para terminar explicando la bienaventuranza de “ver a Dios” y las formas en que el joven se puede encontrar con Dios. El Papa, con un lenguaje directo -como es habitual en él-, lanza varios interrogantes a los jóvenes, que deja en suspenso para que cada uno los medite y se dé una respuesta a sí mismo. Porque el papa Francisco sabe que los jóvenes “son expertos exploradores”. Por eso les invita a descubrir “que el cristianismo no consiste en una serie de prohibiciones que apagan sus ansias de felicidad, sino en un proyecto de vida capaz de atraer nuestros corazones”. También les propone que busquen a Dios, que se encuentren con Él, que “busquen su rostro”. Para ello hay diversos caminos; el primero el de la oración, como «tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama» (en referencia a santa Teresa de Jesús en el V Centenario de su nacimiento); también el de la lectura frecuente de la Palabra de Dios; y, por último, el del encuentro con los hermanos más pobres y necesitados.

En esta misma línea el Encuentro Misionero de Jóvenes quiere ofrecer una oportunidad a los jóvenes para que comprueben que “se puede ‘ver’ a Dios también en el rostro de los hermanos, especialmente de los más olvidados”. El Papa pregunta a los jóvenes “¿Han tenido alguna experiencia?” y ciertamente muchos jóvenes se han acercado con corazón de hermano a los pobres y necesitados de los lugares de misión. Pero el encuentro quiere reforzar el convencimiento que “en la lógica del Reino de Dios es necesario reconocerse pobre con los pobres. Un corazón puro es necesariamente también un corazón despojado, que sabe abajarse y compartir la vida con los más necesitados”. Es la propuesta del Encuentro a través del testimonio de personas entregadas a los demás, de la oración, de la experiencia de compartir en el Cottolengo y el intercambio de experiencias misioneras.




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