27/7/15

Un #VeranoMisión que cambia vidas

Ni playa ni montaña. Misión. Es la opción de cientos de jóvenes y adultos que cada verano aparcan un plan de vacaciones al uso para colaborar con proyectos pastorales y de desarrollo en territorios del Tercer Mundo de la mano de la Iglesia. 


Durante el verano miles de jóvenes pasan sus vacaciones ayudando en las misiones



Una experiencia de verano le llevó a encontrar su lugar en el mundo. En realidad fueron dos veranos los que cambiaron su vida. Maite Oiartzun era profesora en Pamplona y, en 1994, decidió que sus vacaciones tendrían como destino Marruecos. Sin agencia de viajes de por medio. Tenía 35 años, y de mano de los padres blancos decidió cruzar al otro lado del Estrecho. “Llevaba un proceso de acompañamiento como cristiana comprometida, pero me resistía a dar más de mí, yo era mi propia oposición”, recuerda la religiosa navarra, que encontró en este primer contacto con la misión ad gentes el impulso para repetir experiencia al verano siguiente; esta vez en Malí, durante dos meses, y con las Misioneras de Nuestra Señora de África. Hoy, 20 años después, Maite es quien brinda la oportunidad a otros para cambiar de rumbo en pleno mes de agosto. 

Jorge Pérez respondió a esa invitación de Maite el verano pasado. “La propuesta me llegó a través de un correo electrónico, precisamente en un momento vital malo en el que necesitaba descubrir más allá de mis propias fronteras”, comenta este joven de 32 años, de Guadalajara. “Puedo decir que fueron solo quince días, pero resultaron suficientes como para reencontrarme con Dios”, explica un entusiasmado Jorge, quien ve cómo, un año después, es “otra persona”.


Con los padres blancos y las hermanas blancas también ha compartido sus vacaciones misioneras Elena Amilibia, psicóloga, de 28 años “Viajé a Tánger por primera vez cuando tenía 21 años. Aquello me marcó hasta tal punto que encauzó mi vocación como psicóloga".

Mercedes y Leticia dan el salto a Etiopia. Un mes. A Gambela, una región cercana a Sudán del Sur y, por tanto, con alto índice de refugiados. Es su primera vez. Forman parte de un grupo de ocho jóvenes de la parroquia Teresa Benedicta de la Cruz. Tienen 20 años.  ¿Por qué dejarlo todo por unas semanas? “Esa misma pregunta me la repito todos estos días. Es una inquietud que siempre he tenido ahí y que nunca había cuajado”, confiesa Mercedes. Las dos son conscientes de que esta aventura puede suponer un antes y un después. “No tengo ningún miedo, más bien expectativas de hacia dónde nos puede llevar, es el momento de estar abiertos”, comenta Leticia. “Si cambiamos y es para mejor... ¡Bendito sea Dios!”, apostilla Mercedes.

Gaspar González tiene 26 años y es un veterano en veranos entregados a la misión ad gentes. Viajará a Nicaragua durante un mes como coordinador de un grupo de 30 voluntarios de la Asociación Solidaria Universitaria, en la que participan estudiantes de todas las disciplinas y de diferentes centros universitarios de nuestro país. “Durante los últimos años nuestra acción se había centrado en Burundi y Sierra Leona, pero, para dar garantías de seguridad a quienes se suman este verano, viajamos a América, donde estarán al frente de un campamento de niños en Granada, con clases de apoyo, ayuda en el comedor y actividades deportivas”, comenta Gaspar. 

Como Jorge y Elena, Mercedes, Leticia, Gaspar... cientos de jóvenes de todos los rincones de nuestro país participarán durante estos dos meses en experiencias misioneras de verano en África, Asia y América. Un tiempo de cambio. A todos les tocará el corazón; les hará replantearse su forma de vivir, su mirada hacia la Iglesia; les pondrá frente a otro mundo; les situará ante Dios desde otras coordenadas... A otros les removerá hasta tal punto que se plantearán cambiar de carrera o de trabajo. Y los habrá que, como Maite, descubrirán este verano su vocación a la misión ad gentes. Sin más.

Puedes leer el articulo completo sobre los jóvenes que en verano se van de #VeranoMisión en:


José Beltrán

Extracto de un artículo publicado en la Revista Misioneros, verano 2015


Abril: Que los jóvenes sepan responder con generosidad a su propia vocación; considerando la posibilidad de consagrarse al Señor.
Tribuna Misionera Seminaristas Misioneros: Reflexiones sobre el documento "El don de la vocación presbiteral"

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