2/12/16

II de Adviento: Convertíos

Es el tiempo de la misericordia para todos y cada uno, para que nadie piense que está fuera de la cercanía de Dios y de la potencia de su ternura. Papa Francisco, Misericordia et misera, 21




Is 11,1-10: Juzgará a los pobres con justicia.
Sal 71,1-2.7-8.12-13.17: Que en sus días florezca la justicia y la paz abunde eternamente.
Rm 15,4-9: Cristo salvó a todos los hombres.
Mt 3,1-12: Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.


Si el primer domingo de Adviento empezaba con paso firme con la invitación a la vigilancia, la de este segundo domingo de Adviento no es menos impactante: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos". Es la apremiante llamada de un Dios que nos quiere salir al encuentro, que se quiere dar a cada uno, que se regala sin pedir nada a cambio... pero, sin embargo, no se puede imponer sino que necesita de la libre aceptación de cada uno. Dios está muy cerca, no es un Dios lejano; él está presente en los corazones de sus hijos, creados a su imagen. Además en Jesucristo se nos revela y entrega de modo pleno.

La llamada del profeta que recoge el evangelio es muy bella: "Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos". La imagen nos habla de un Dios cercano, más bien, que se acerca; que está en movimiento, que no se queda apartado o aislado, sino que se pone en camino. La tarea del hombre es que ese camino sea lo más llano posible, sin baches, sin tropiezos. Preparar estos caminos es el empeño espiritual por la conversión; conversión es dirigir hacia Dios nuestros pensamientos y sentimientos, nuestras actitudes, nuestros actos... enmendar, enderezar, corregir todo aquello que no responde al don que Dios nos hace de acercarse a nosotros.

La conversión es un reto apasionante cuando pensamos que no hay proporción entre nuestro esfuerzo y el don que recibimos, que es Dios mismo. A Juan Bautista la presenta el evangelio de hoy con la misión de llamar a conversión; buena parte de la misión de la Iglesia estriba también en hacer esta llamada, que sale del corazón de Dios para que reconozcamos su cercanía.

La acogida que brindamos a Dios empieza por la conversión de nuestra manera de pensar; dice san Pablo que la Escritura es "para enseñanza nuestra". Por eso, Infancia Misionera propone en su Guía de Adviento para esta semana cuidar la formación cristiana.que poseen la riqueza del corazón y un sentido de compartir muy grande”.


Juan Martínez 
Obras Misionales Pontificias España



Infancia Misionera propone a los niños en su guía Adviento Misionero 2016 para esta segunda semana de Adviento la formación para conocer la Biblia y los evangelios y así conocer como era la actuación de Jesús y los valores que nos propone para que intentemos imitarle y vivir como el vivió.





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