3/3/17

Misioneros españoles en América

El próximo domingo celebraremos el Día de Hispanoamérica, su lema "Vayan sin miedo, para servir" nos hace recordar a los misioneros españoles que un día salieron si miedo para anunciar el Evangelio y servir al Señor en América



Los misioneros españoles que trabajan en América conocen bien el riesgo que entraña muchas veces el predicar el Evangelio. Muchos de ellos, sobre todo los que trabajan en “pastorales especialmente difíciles”, han de sentirse más de una y de dos veces como corderos en medio de lobos y son conscientes de que, a menudo, se juegan la vida.

En América evangeliza hoy el grueso de los misioneros salidos de nuestro país: 9.000 de un total de 13.000. La gran mayoría de ellos son religiosos y religiosas de distintas órdenes y congregaciones, pero entre ellos hay también un puñado de sacerdotes diocesanos. Exactamente, 267. Se trata de presbíteros que, pese a estar incardinados en alguna de nuestras diócesis, un buen día decidieron responder a la llamada misionera y marcharon a servir a alguna de aquellas diócesis, para lo cual se acogieron al servicio de la OCSHA. Desde que la CEE la pusiera en marcha en 1949, más de 2.200    sacerdotes diocesanos han cruzado el charco con este organismo de la Comisión Episcopal de Misiones. Ahora son, como ya se ha indicado, 267, y proceden, en su mayor parte, de las diócesis de Toledo (31), Burgos (21), Valencia (14), Palencia (12), Madrid (11) y Mérida-Badajoz y Sigüenza-Guadalajara (10 cada una). El pasado año fueron tres los sacerdotes diocesanos que partieron para América Latina con la OCSHA. Se trata de Jordi Gutiérrez Bassa, de la diócesis de Barcelona; Rodrigo Hernández Moreno, de la de Madrid; y Juan Alonso Bonals, de Tortosa. Y fueron acogidos, respectivamente, en las diócesis de San Juan Bautista de Calama (Chile), Santo Domingo (República Dominicana) y Trujillo (Honduras). Asimismo, seis presbíteros de la OCSHA cambiaron su diócesis de destino en 2016. Por países, los misioneros de la OCSHA trabajan sobre todo en Perú (78), Chile (30), Venezuela (25), Ecuador (20), Brasil (18), Estados Unidos (18) y Argentina (13).

Cada dos años, en los pares, estos sacerdotes celebran un encuentro continental. En los impares, como este, tienen lugar varios encuentros regionales. “Son citas que duran en torno a una semana y en las que se pretende fomentar la convivencia y la fraternidad entre ellos”, explica Anastasio Gil. “Así como los religiosos tienen sus reuniones y están acompañados, arropados, los sacerdotes diocesanos están un poco a la intemperie, algo que estos encuentros pretenden ayudar a corregir. Muchas veces experimentan la soledad, y en ocasiones se sienten olvidados desde aquí y extraños allá”, añade.


Anastasio Gil invita a celebrar esta jornada misionera del Día de Hispanoamérica porque “es una gracia divina para comprobar que, por la puerta abierta de la Iglesia local, están llegando fieles y presbíteros de otras Iglesias para ayudar y colaborar con las comunidades eclesiales en España, igualmente necesitadas de ayuda. No es un simple intercambio de operarios: es la expresión de la riqueza de la cooperación entre las Iglesias”. 

Iglesia a Fondo

Revista Misioneros Tercer Milenio, febrero 2017


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